La orquesta leonesa convirtió la calle Lorenza Iglesias en una gran pista de baile para cerrar una jornada que volvió a demostrar el poder de convocatoria del comercio del extrarradio.
El Martes Chico de Ciudad Rodrigo se despidió por todo lo alto tras una intensa jornada comercial que congregó a miles de personas en las principales arterias del extrarradio mirobrigense, la música tomó el relevo para clausurar una edición que confirmó el arraigo y la fortaleza de esta cita estival.
Los comerciantes de la zona de San Cristóbal, la Glorieta y calles adyacentes pusieron el broche de oro a una jornada marcada por el excelente ambiente y la elevada afluencia de público. Desde primeras horas de la mañana, alrededor de 150 puestos de venta ambulante y los establecimientos de la zona recibieron la visita de miles de mirobrigenses y visitantes, generando un notable movimiento comercial que se tradujo en una positiva jornada de ventas.
Con la caída de la noche, el protagonismo pasó del comercio al espectáculo. La orquesta leonesa Clan Zero transformó la calle Lorenza Iglesias en un auténtico escenario al aire libre. Su despliegue técnico, acompañado de un vistoso montaje de iluminación, un dinámico cuerpo de baile y un amplio repertorio musical, consiguió congregar a varios miles de personas que abarrotaron por completo el recinto habilitado para el concierto, hasta el punto de que apenas quedaba espacio libre entre los asistentes.
El ambiente fue el propio de las grandes noches festivas del verano mirobrigense. La agradable temperatura, unida a la sucesión de temas musicales de diferentes estilos y épocas, mantuvo al público bailando y cantando durante buena parte de la actuación. Los establecimientos hosteleros de la zona también se beneficiaron de la elevada asistencia, registrando una intensa actividad durante toda la velada.
Como único aspecto mejorable de la actuación, algunos asistentes señalaron que el volumen de las voces de los cantantes quedó, en determinados momentos, por debajo de la potencia de la instrumentación, dificultando la correcta percepción de las interpretaciones vocales.
Concluye así una nueva edición del Martes Chico, una celebración que, desde su creación como complemento al tradicional Martes Mayor, ha logrado consolidarse como una importante herramienta de dinamización económica para el comercio del extrarradio. La apuesta iniciada en 2016 por dedicar los dos primeros martes de agosto a la promoción comercial de Ciudad Rodrigo ha demostrado con el paso de los años ser un modelo beneficioso para el conjunto del tejido empresarial local, permitiendo que tanto los negocios del extrarradio como los del recinto histórico disfruten de jornadas de elevada actividad.
La atención se centra ya en la próxima gran cita festiva y comercial. El martes 11 de agosto llegará el esperado Martes Mayor, que volverá a llenar el casco histórico de puestos, visitantes y ambiente festivo. Aunque cada edición reaviva el debate entre quienes prefieren uno u otro escenario comercial, lo cierto es que ambas jornadas se han convertido en dos referencias complementarias dentro del calendario estival mirobrigense y en un importante motor económico para el comercio de la ciudad.