Miles de mirobrigenses llenaron la Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo para seguir la final entre España y Argentina
La Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo dominó la tarde del 19 de julio con la misma autoridad con la que la selección española de fútbol se impuso a Argentina sobre el césped en la ciudad americana de Nueva York . El ágora mirobrigense se convirtió en el gran punto de encuentro de una ciudad volcada con su selección y aglutinó a miles de personas de todas las edades, aunque con una notable predominancia de jóvenes que, en muchos casos, asistían por primera vez a la conquista de un Mundial de Fútbol por parte de España.
Una hora antes del acontecimiento deportivo, los tres centenares de sillas dispuestos por el Ayuntamiento para seguir el encuentro se encontraban ya prácticamente ocupados. La cifra, muy inferior al público que acabaría concentrándose en la Plaza Mayor, fue ampliamente superada por un millar de personas que permanecieron de pie sin que ello supusiera inconveniente alguno. Ya durante la prórroga, la emoción había alcanzado tal intensidad que prácticamente nadie reparaba en las sillas instaladas en el ágora.
La gran pantalla, sin embargo, tuvo que librar su particular batalla contra el sol. Durante los primeros quince minutos del partido, la insistencia de los rayos solares, que incidían de lleno sobre ella, dificultó considerablemente su visibilidad. La situación se normalizó cuando el sol comenzó a ocultarse tras los edificios, aproximadamente a las nueve y cuarto de la tarde. El potente sonido contribuyó igualmente a elevar la temperatura ambiental y a espolear a un público cuyo entusiasmo fue creciendo paulatinamente a medida que avanzaba el encuentro.
La jornada dejó, no obstante, alguna nota menos amable. Varios establecimientos hosteleros permanecieron cerrados, concentrándose la clientela en los pocos negocios abiertos de la Plaza Mayor y sus inmediaciones. Para el público resultaba, en ocasiones, una tarea difícil hacerse con algún refrigerio o vianda con la que sobrellevar mejor la larga espera y la tensión propia de una final mundialista.
La decisión de la Alcaldía de instalar la pantalla gigante y concentrar a la mayor parte del público en el ágora mirobrigense suscitó asimismo algunas quejas entre hosteleros de la zona de extramuros. Algunos de ellos consideraban que el Ayuntamiento, en una jornada potencialmente tan fructuosa para el sector como la celebración de la final de un Mundial, había vaciado de manera indirecta sus establecimientos. Una situación que, según señalaban a este medio de comunicación, afectaba especialmente a aquellos negocios que habían reforzado sus plantillas con trabajadores extras para una tarde que, finalmente, quedó muy lejos de las expectativas previstas.
Se producía así una paradójica circunstancia en la hostelería mirobrigense: mientras unos establecimientos optaban por cerrar en estas jornadas puntuales, otros veían truncada su tarde al quedar vacíos como consecuencia de un acontecimiento tan atractivo como la instalación de una gran pantalla al aire libre.
La otra cara, trágica e irreparable, de esta jornada festiva fue el fallecimiento accidental de un joven cuando la ornamentación de la fuente del Árbol Gordo cedió y cayó sobre él, provocándole la muerte e hiriendo a otros dos jóvenes. La tragedia quebró de forma abrupta la alegría que había inundado Ciudad Rodrigo tras la victoria de España y dejó un recuerdo amargo en una noche que, hasta entonces, había transcurrido bajo el signo de la celebración colectiva.