Un libro del comercio en Salamanca olvidadizo

Ayer se presentó en la Cámara de Comercio un libro-guía titulado El Libro del Comercio en nuestra ciudad. Como se sabe, Salamanca es esencialmente una ciudad de servicios, apenas hay industria de alto nivel y su tejido comercial ha sido siempre el motor de su economía, el comercial, el administrativo (funcionarios) y todo lo relacionado con nuestra insigne Universidad.

 Asistí al evento de la presentación del libro porque recibí una amable invitación de la organización (Cámara y Aesco entre ellas). A la entrada me dieron un ejemplar y al ojearlo por encima (fácil lectura porque hay mucha negrita) me llevé la sorpresa de no encontrar ni rastro del gremio en el que yo me muevo desde hace más de 50 años.

 Mi padre y mi madre crearon  Colchonería Blázquez hace 52 años (una pequeña tienda, una pequeña calle, un populoso barrio naciendo: Garrido). Allí mi madre se dejó la vista  en la máquina de coser y las fuerzas de trabajar con su mayor energía vital y mi padre haciendo colchones por las calles vara en ristre. Ambos siguieron batallando y batallando, progresando para sacar adelante a cuatro hijos, conseguir un mejor nivel de vida, etc, etc….

 El mundo del descanso (colchones, somieres, camas…) tiene legendarios protagonistas en nuestra ciudad, como Colchonería Moreno, que reinó durante muchos años en la Ronda de Sancti-Spíritus (hoy Consultorio médico) o Colchonería Piñuela, muchos años en Crespo Rascón, hoy un poco más arriba y en la avenida Portugal.

 Mi padre y mi madre forman parte de aquella generación (hoy les llaman emprendedores) de hombres y mujeres que utilizaron su listeza natural  para los negocios, su hábil visión a largo plazo y su valentía a la hora de tomar decisiones  en el momento de enfrentarse a asuntos comerciales y de empresa. Y lo hicieron fundamentalmente empleando disciplina y mucho trabajo, además de buen “ojo clínico” para los negocios.

 De ellos aprendimos, en mi caso particular, que hay que trabajar duro si quieres conseguir algo en la vida, que lo más importante en un negocio es servir lo mejor posible al cliente y a ser serio y honesto con los proveedores.

 Hoy, mi hermano tiene tres espacios comerciales abiertos en la ciudad, yo uno y navegamos la accidentada actualidad económica como buenamente podemos y entendemos. Pero no me olvido que mis padres fueron el origen y el germen de todo.     Y a mi buen amigo José Luis Ingelmo sí se le olvidó en un libro que, por cierto, está impreso en Avilés (Asturias).