
En junio de 1993, medio millón de personas vieron en Central Park -y gratis- al tenor más popular de todos (con permiso de Caruso): Luciano Pavarotti. El de Módena (1935-2007) siempre quiso acercar la música clásica al gran público, y aquí recorrió arias del bel canto (Lucia di Lammermoor), pasajes líricos de Puccini y, claro, canciones napolitanas (O sole mio, Non ti scordar di me).
A sus 58 años, mantenía su timbre dorado y su volumen sin esfuerzo, pero cada vez se prodigaba menos en los teatros y más en conciertos, en especial con Los Tres Tenores. En a