
"Ningún título atrae a tanto público nuevo", explica el director del Royal Ballet. De ahí que la compañía recurra todas las navidades al clásico de Chaikovski, y que los cines nos hagamos eco. Su corta duración y su argumento de cuento de hadas son idóneos para las familias, y la variedad de las coreografías de Petipa e Ivanov fascina a los adultos con su virtuosismo. Tanto como la producción de Peter Wright de 1984, sus asombrosos decorados y vestuario.
La casa londinense saca enorme partido a los abundantes números breves, que le permiten lucir su plantel de bailarine