Martes, 19 de septiembre de 2017
Béjar al día

La foto de Antonio Miguel Carmona sin Antonio Miguel Carmona

BÉJAR | El concejal del Ayuntamiento de Madrid, de paso en Béjar por motivos familiares, concede unas palabras a Béjar al Día

Lugar de la calle Colón donde me encontré a Antonio Miguel Carmona

He estado pensando si dejar correr este tema del que al final no me resisto a hablar y contar a los lectores una pequeña anécdota que me ha ocurrido hace unas horas. Cuando pasaba con el coche por una de las calles de Béjar, en dirección a mi casa para comer, veo de refilón a una persona que me parece conocida, en seguida me di cuenta de que se trataba de Antonio Miguel Carmona, concejal del Ayuntamiento de Madrid por el PSOE, más conocido por mí por los debates televisivos en los que aparece con frecuencia.

Doy la vuelta donde puedo y me paro a hablar con él que se encuentra acompañado de otra persona  que fue concejal del equipo del PP de Béjar, en una legislatura anterior. Después de alguna broma, porque yo en ese momento no me acuerdo del nombre pero sí del apellido, Carmona accede amablemente a responderme a algunas preguntas para publicarlas en este diario digital.

Me comenta que se encuentra en la zona por motivos familiares, dado que su padre es de la localidad salmantina de San Miguel de Robledo, a la que dedica  unas amables palabras “El pueblo más bonito de España, en la zona más más bonita de España y uno de los lugares en los que se ha pasado peor en los momentos más duros, pero con un gran futuro”, se manifiesta con el corazón dividido entre este municipio salmantino de sus orígenes y la ciudad en la que nació, Madrid, más concretamente en Malasaña.

Al preguntarle cómo estaban las cosas por Madrid, ya que tener la oportunidad de conocer, de primera mano, las opiniones de una persona situada en la élite política del país, siempre es un tema interesante para cualquier medio, su respuesta, en broma fue citar a Camilo José Cela cuando decía “Madrid es un poblachón manchego lleno de subsecretarios”, pero al preguntarle si suscribía esas palabras, enseguida ha rectificado haciendo patria y diciendo “Madrid es la capital del mundo y Malasaña la capital de Madrid”, todo en el tono festivo e informal que la situación requería.

Insisto en que me cuente algo de su actual trabajo en la capital y cómo se desenvuelve entre la política y sus apariciones en los debates televisivos, a lo que responde sin dudar que él, sobre todo, es profesor de economía en la Facultad de Económicas de Madrid y concejal del Ayuntamiento, mostrándose orgulloso de su aportación en el consistorio madrileño.

La última pregunta fue cómo le iban las cosas con Manuela Carmena, a lo que respondió que ella no lo estaba haciendo bien, que la ciudad está muy sucia y que no potencia en absoluto la cultura.

Esta conversación con una duración exacta de dos minutos registrados en mi grabadora, se ve interrumpida por la voz de una mujer bejarana, con un negocio en la ciudad, de la que no voy a dar más reseñas, porque mi intención no es perjudicarla, sino que me sirva de ejemplo para señalar que el gran problema que tiene Béjar, somos nosotros mismos; interrumpe sin miramientos diciendo “yo creo que no es momento hoy, por favor, Antonio Miguel, vamos”.

Repito que la conversación estaba discurriendo en todo momento en un ambiente distendido y en la calle, me he vuelto hacia él, le he pedido disculpas por haberle interrumpido y me he marchado sin haber tenido oportunidad de hacerle ni una fotografía, no por Carmona, que como persona educada que ha demostrado ser,  estoy segura que habría seguido respondiendo y atendiéndome, sino por una persona de Béjar, que en lugar de ver en esta pequeña conversación, con un personaje público de alcance nacional, una oportunidad de que el nombre de Béjar  trascienda del Puerto de Vallejera; la interrumpe y asumiendo el papel de mánager de La Pantoja, se erige en salvadora, dejando a Antonio Miguel Carmona en un papel que no me corresponde a mí juzgar.

Lo que sí le diría es que se fijase precisamente en él, que lejos de sentirse protagonista, aunque en este caso, sin duda, lo era, le ha cedido el primer plano a su tierra salmantina, al pueblo de su padre ‘San Miguel de Robledo’, consciente del lugar en el que estaba y que hablaba con un medio provincial; mientras que la ignorancia y la falta de saber estar, hace, a algunos atrevidos,  cometer patinazos como el que esta señora ha tenido esta mañana.

Cuando paré mi coche y me di la vuelta, no esperaba que la conversación con Antonio Carmona, fuera algo muy trascendental y sesudo, que nos pusiera en primera página de los diarios nacionales e internacionales, pero sí trataba de poner mi granito de arena, no sólo para que los bejaranos estén informados de lo que pasa en la ciudad, sino también para que los que vengan a Béjar sepan lo que pasa aquí, antes y después de su viaje. Si hubiera podido hacerle una foto a Antonio Miguel Carmona en Béjar, puede ser que él la hubiera compartido y quien sabe a dónde hubiera llegado y quiénes se hubieran interesado por conocer esta pequeña ciudad que pretende ser turística.

O arrimamos todos los bejaranos el hombro y remamos en la misma dirección, o poco podrán hacer los políticos, sean del color que sean.