Martes, 12 de diciembre de 2017

Y el Cristo se deslumbró

Una nube de gráficos se agolpa alrededor de las imágenes en los desfiles procesionales

Un momento de la salida del Cristo de la Liberación en el cementerio

Una auténtica barahúnda de flashes. Cada año va a más. No para de crecer. El ejército de fotógrafos y cámaras alrededor de las imágenes en los desfiles procesionales no deja de aumentar, se reproduce como las setas. La mayoría son aficionados o próximos a la cofradía. En medio de esa aglomeración, la minoría de profesionales del periodismo dedicados a captar los mejores momentos para sus lectores en los periódicos digitales, de papel o productoras de vídeo y televisión, que ejercen su labor condicionados por esta concentración masiva, excesiva de gráficos, a veces hasta molesta para el propio público y los hermanos que participan en la procesión. Es bueno el interés por inmortalizar hermosas estampas en una ciudad única para la Semana Santa, pero el tema ya se ha ido de las manos desde hace algunos años.

La Junta de Cofradías y Hermandades de Semana Santa se esfuerza, junto a las hermandades, en controlar esta situación -este año incluso con el reparto de petos, que no se han visto-, pero la realidad es tozuda y al final la legión e ‘paparazzis’ invade el camino de la procesión para apostarse delante de las imágenes sin permitir a los profesionales de los medios de comunicación y los de la propia Junta de Semana Santa hacer su trabajo en mejores condiciones. Hay momentos que esta situación derivan en verdadero desmadre.