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El 8 de noviembre de 1919, Villarino tendió un puente entre Las Arribes y La Habana
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MEMORIA DE LA EMIGRACIÓN | MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA

El 8 de noviembre de 1919, Villarino tendió un puente entre Las Arribes y La Habana

Publicado 08/11/2026 12:08

La asociación quedó constituida formalmente semanas después, el 21 de diciembre de aquel año

El 8 de noviembre de 1919, un grupo de vecinos de Villarino de los Aires que vivía en La Habana se reunió para poner en marcha una asociación que los mantuviera unidos lejos de casa. Así comenzó la historia del Club Villarino, creado por emigrantes que, pese a la distancia, querían conservar su relación con el pueblo salmantino del que procedían.

La constitución oficial llegó el 21 de diciembre de ese mismo año. Manuel Petisco Seisdedos fue su primer presidente y la entidad nació con una finalidad práctica, la de ofrecer apoyo a sus socios y mantener los lazos entre los villarinenses residentes en Cuba.

Aquellos años fueron tiempos de intensa emigración desde Las Arribes hacia América. Muchos partían en busca de trabajo y mejores condiciones de vida, dejando atrás a sus familias. En La Habana, las asociaciones de paisanos les permitían encontrarse con personas que compartían su origen y ayudarse en una ciudad muy distinta de los pueblos de los que venían.

El Club Villarino mantuvo esa relación con su localidad de origen. En 1926, la asociación recaudó fondos para contribuir a la construcción de las escuelas públicas de Villarino, una muestra concreta de cómo los emigrantes seguían pendientes de las necesidades de su pueblo a pesar de vivir al otro lado del Atlántico.

Más de cien años después, su historia continúa presente en los documentos conservados sobre la emigración salmantina. Un proyecto de investigación de la Universidad de Salamanca ha contribuido a preservar digitalmente fondos históricos de asociaciones españolas en Cuba, entre ellos los vinculados al Club Villarino.

El aniversario del 8 de noviembre permite recordar el comienzo de aquella iniciativa y a quienes la hicieron posible. Su historia nació lejos del Duero, entre personas que habían tenido que marcharse para ganarse la vida, pero que quisieron seguir formando parte de Villarino.

La distancia no les impidió organizarse para ayudar a sus paisanos. Desde La Habana, aquellos emigrantes encontraron una manera de seguir cerca de casa.