Más de 200 personas participaron en las III Campastañas, una iniciativa de ALMIEZAR que permitió recordar cómo los niños tocaban las campanas durante toda la noche de Todos los Santos
Mieza recuperó el pasado 1 de noviembre una de sus antiguas tradiciones con la celebración de la III edición de las «Campastañas», organizada por la Asociación Cultural ALMIEZAR en colaboración con el Ayuntamiento. Más de 200 personas participaron en esta jornada, que combinó la degustación de castañas con la recuperación del antiguo toque de difuntos que se realizaba en el municipio durante la noche de Todos los Santos.
La asociación ha querido rescatar una costumbre que «se ha perdido con el paso de los años» y que consistía en reunir a varios grupos de niños para tocar las campanas de la iglesia durante toda la noche, desde la tarde del 1 de noviembre hasta el amanecer del Día de los Difuntos, el 2 de noviembre.
Según explica ALMIEZAR, antiguamente el cura párroco encargaba esta tarea a un grupo de niños, todos ellos monaguillos, que se organizaban en función de su edad. Los más pequeños, de entre 8 y 9 años, comenzaban a tocar las campanas por la tarde y continuaban hasta entrada la noche. Después, los mayores, de hasta 14 o 15 años, se encargaban de mantener el toque hasta el amanecer.
El párroco permanecía con ellos durante toda la jornada nocturna y se ocupaba de asar castañas en el campanario para ofrecérselas a los niños. También les proporcionaba agua, refrescos, leche y café «para que estuvieran activos durante toda la jornada nocturna».
La experiencia tenía también su componente de diversión. «Los chavales se lo pasaban bien» y, al finalizar, recibían alguna propina del cura para gastarla en golosinas, según recuerda la asociación.
Para recuperar esta tradición, ALMIEZAR preparó más de 40 kilos de castañas, que se repartieron entre los asistentes acompañadas de vino para los adultos y refrescos para los más pequeños.
La jornada también permitió acercar esta costumbre a las nuevas generaciones. Varios voluntarios se encargaron de enseñar a los niños cómo se desarrollaba antiguamente el toque de difuntos y acompañaron a grupos de padres e hijos al campanario de la iglesia de San Sebastián, donde pudieron tocar las campanas y conocer de primera mano esta tradición.
La experiencia despertó el interés de los más pequeños y también de numerosos padres que desconocían esta costumbre. «Preguntaban interesados cómo era y les ha resultado muy curioso», señala ALMIEZAR.
Además, personas mayores que habían vivido esta tradición durante su infancia compartieron sus recuerdos con los asistentes y explicaron cómo acudían al campanario por indicación del párroco para realizar los turnos de campanas.
En total, más de 200 personas participaron en la degustación y numerosos adultos y niños subieron también al campanario para escuchar los testimonios de quienes fueron protagonistas de esta antigua costumbre.
La asociación también ha querido poner de manifiesto la importancia del apoyo institucional para continuar organizando actividades que permitan conservar las costumbres populares.
Según explica la entidad, fue la propia asociación la que propuso al Ayuntamiento solicitar una subvención de la Diputación Provincial de Salamanca destinada a actividades de castañocultura. Sin embargo, cuando se celebró la actividad, la convocatoria todavía no se había resuelto, por lo que ALMIEZAR tuvo que asumir los gastos de adquisición de las castañas, las bebidas y su preparación, además del trabajo de los voluntarios.
Desde la asociación trasladan su interés por que la institución provincial conozca el trabajo que se realiza en el municipio. En este sentido, manifiestan: «Queremos que la Diputación Provincial conozca el interés que tenemos por recuperar las tradiciones y para que se sensibilicen y puedan financiar este tipo de actividades».
La tercera edición de las «Campastañas» ha permitido reunir a varias generaciones en torno a una costumbre que forma parte de la memoria colectiva de Mieza, recuperando por una tarde el sonido de unas campanas que durante muchos años anunciaron la llegada del Día de los Difuntos.