Los más pequeños disfrutaron de una merienda en el bar municipal El Granero y recorrieron las calles de Cerralbo para llamar a las puertas de los vecinos en busca de golosinas
Las calles de Cerralbo se han llenado este domingo de disfraces, ilusión y ambiente festivo con la celebración de Halloween, una jornada en la que los más pequeños han sido los grandes protagonistas y en la que los vecinos se han volcado para hacerles disfrutar de una tarde especial.
La actividad comenzó con una merienda en El Granero, el bar municipal, donde los niños compartieron un rato de convivencia antes de lanzarse a las calles para participar en el tradicional ‘truco o trato’.
Disfrazados para la ocasión, los pequeños recorrieron distintas calles de la localidad llamando a las puertas de las viviendas y pidiendo chucherías a los vecinos, que participaron en la celebración contribuyendo a llenar de dulces sus bolsas.
Una tarde de diversión en la que la implicación de los vecinos y la ilusión de los niños fueron los grandes protagonistas, convirtiendo Halloween en una ocasión para compartir y disfrutar de la vida en el pueblo.