Los pasillos del Hospital de Salamanca acogen hasta el 30 de octubre la exposición 'Cicatrices', promovida por la asociación PETH-CYL. La muestra utiliza la técnica japonesa del 'kintsugi' para embellecer con líneas doradas las huellas quirúrgicas de los pacientes, rindiendo homenaje al altruismo de los donantes de hígado y visibilizando la superación de quienes reciben una segunda oportunidad de vida.
Los pasillos del Hospital de Salamanca albergan hasta el próximo 30 de octubre la exposición 'Cicatrices', una iniciativa impulsada por la asociación de Personas Enfermas y Trasplantadas Hepáticas de Castilla y León (PETH-CYL) junto a la federación nacional FNETH. La muestra tiene como propósito fundamental visibilizar la trascendencia de los donantes de hígado y ensalzar la nueva vida que experimentan los pacientes trasplantados.
A través de paneles divulgativos y testimonios gráficos, el proyecto se inspira en el kintsugi, la técnica centenaria japonesa que repara cerámicas rotas con oro. Bajo el lema del «arte de aceptar el daño», los participantes transforman sus heridas físicas y quirúrgicas en líneas doradas para exteriorizar la resiliencia y el orgullo de haber superado enfermedades críticas como la cirrosis o los tumores hepáticos.
La muestra recoge aportaciones de figuras del ámbito médico nacional, entre ellas la directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Beatriz Domínguez-Gil, quien subraya que en España cualquier paciente en lista de espera dispone de un 90 % de probabilidades de recibir un órgano, frente a la cobertura mundial que apenas alcanza el 10 %.
Según los registros oficiales reflejados en la exposición:
El cirujano de trasplante hepático y expresidente de la Sociedad Española de Trasplante Hepático (SETH), Javier Briceño, resalta en el prólogo de la obra que acompaña a la exposición cómo el paciente huye de esconder la fragilidad y convierte la marca en fortaleza. Recordando una cita de William Shakespeare sobre la cicatriz como divisa de honor, Briceño define el testimonio de los pacientes como «un grito de vida tras vencer el dragón de la cirrosis o del tumor hepático».
La exhibición, que integra también reflexiones como la de la autora Louise Madeira sobre la ambivalencia de la herida que sanó, podrá contemplarse de forma abierta en los pasillos de las instalaciones hospitalarias salmantinas hasta finales de mes.