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"La cultura es una forma muy hermosa de salvarse", explican las autoras del libro con las crónicas de la pandemia publicadas en SALAMANCArtv AL DÍA
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"La cultura es una forma muy hermosa de salvarse", explican las autoras del libro con las crónicas de la pandemia publicadas en SALAMANCArtv AL DÍA

Publicado 22/10/2026 16:50

Las escritoras y docentes Charo Alonso y Asunción Escribano presentan 'Un tiempo sin abrazos. Crónicas de una pandemia', una obra que reúne en formato impreso los textos publicados en SALAMANCArtv AL DÍA durante la crisis sanitaria. El volumen, con prólogo de José Luis Puerto y portada de Carmen Borrego, busca preservar la memoria colectiva de los meses de reclusión.

Las escritoras y docentes Charo Alonso, jefa de estudios adjunta del instituto Mateo Hernández, y Asunción Escribano, catedrática de la Universidad Pontificia de Salamanca, han unido sus voces en el libro Un tiempo sin abrazos. Crónicas de una pandemia. La obra recopila los textos, crónicas y diarios que ambas autoras publicaron en las páginas de SALAMANCArtv AL DÍA durante el confinamiento y los meses más severos de la crisis sanitaria, en un ejercicio de memoria compartida que devuelve aquellas vivencias al lector en formato impreso.

El proyecto editorial nació de una experiencia personal vivida en el Hospital Clínico de Salamanca. Durante el ingreso de su padre, Alonso transitaba frecuentemente por las instalaciones hospitalarias, donde contempló una serie de fotografías de gran formato firmadas por Solete Casado. Aquella visión desató la necesidad de evitar que la memoria colectiva enterrase lo sucedido en aquellos meses de reclusión.

A partir de esa impresión, Alonso propuso a Escribano reunir en un único volumen el trabajo diario que habían difundido de manera paralela. Ambas contaban con una trayectoria de colaboración regular en nuestro periódico y abordaban la realidad del encierro con sensibilidades complementarias. Posteriormente, la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes, a través de su sello editorial EDIFSA, evaluó la iniciativa y aprobó la publicación de la obra.

¿Cómo surgió la idea de reunir estos textos y cuál fue la génesis de "Un tiempo sin abrazos"?

Charo Alonso: Es una imagen que aún tengo en la cabeza. Mi padre estuvo tres semanas muy duras en el Hospital Clínico. Yo atravesaba ese pasillo que recorremos todos los salmantinos y tenían expuestas unas fotografías de gran formato de Solete Casado sobre la pandemia, que eran impresionantes. Mientras hacía ese camino triste y sin retorno, veía las imágenes una tras otra y pensaba: "¿Cómo se nos puede haber olvidado esto?". En medio de todo aquel desastre, le puse un mensaje a Asun y le dije que cómo era posible que se nos hubiera olvidado la pandemia y que hubiéramos dejado pasar esos textos tan impresionantes que ella escribió durante esos días. Se lo propuse con muchos nervios, pensando qué iba a decir de hacer un libro a cuatro manos, pero dijo que sí. Esa fue la génesis de este libro.

Asunción Escribano: Me pareció de una lucidez sorprendente, porque estaba ahí y ella lo vio. Es verdad que eran unos textos que merecían la pena ser rescatados, y para mí es un orgullo estar firmando un libro a su lado. Somos buenas amigas y las dos escribimos en este periódico con dos miradas que tienen mucho en común, así que fue muy buena idea. Se lo propusimos a la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura, que cuando recibe una propuesta de un libro lo manda a los evaluadores; le dieron el visto bueno y aquí estamos.

¿Cómo fue el proceso de edición para ensamblar los textos publicados en SALAMANCArtv AL DÍA?

Charo Alonso: No hicimos absolutamente nada, porque ella tenía sus diarios de la pandemia y yo tenía las crónicas. Además, vamos a dejar muy claro que este libro sale de SALAMANCArtv AL DÍA; son textos publicados en este periódico. La portada es de una colaboradora del medio, Carmen Borrego. Ella hizo el grabado y, cuando lo vi, supe que era la portada; es la imagen más hermosa y más triste de la pandemia. Además, tenemos el privilegio de contar con un prologuista como José Luis Puerto, que también es de la casa.

Asunción Escribano: Se lo propusimos a José Luis Puerto, que nunca jamás dice que no a nada y es muy amigo, y nos ha hecho un prólogo muy bonito, al igual que Carmen con esa imagen preciosa para la cubierta. Creo que el libro tiene mucha unidad, no hubo que hacer nada, fluyó todo. No retiramos ningún texto. Es verdad que mis textos partían siempre de una imagen, de una foto cotidiana que yo hacía en casa. Como no eran fotos de calidad y queríamos que fuera todo textual, aquello lo quitamos, pero los artículos mantienen todo el sentido sin la imagen. Del resto no tocamos nada.

Charo Alonso: Fue sumar uno y otro, juntarlos y ya está.

Al releer ahora el libro completo con la perspectiva del tiempo, ¿qué sentimientos habéis experimentado?

Asunción Escribano: Releyendo estos días el libro entero pensando en la publicación, me llamaba muchísimo la atención porque te coloca de nuevo en aquellos sentimientos que necesariamente hemos olvidado, ya que no se puede vivir en un estado emocional como el que vivimos allí. Pero, a la vez, no podemos olvidarlo. Primero, porque puede volver a repetirse, Dios no lo quiera; y segundo, porque hubo cosas que aprendimos y que el tiempo ha hecho que desaparezcan. Leyendo los artículos estos días me impactaban, con alguno se me saltaban las lágrimas. Recuerdo uno de los textos que escribí: mi padre murió de coronavirus antes de que nos encerraran y me pude despedir de él. Cuando la gente empezó a no poder despedirse de los suyos, escribí un texto dando gracias porque mi padre hubiera muerto antes de la declaración oficial de la pandemia. El otro día, leyéndolo, pensaba qué duro era dar las gracias por poder abrazar y despedirte de tu padre. Se remueve mucho leyendo esto. Creo que es necesario recordar para que no se nos olvide, para haber aprendido algo de esa época.

El propio título, "Un tiempo sin abrazos", refleja esa distancia física impuesta. ¿Qué detalles os han vuelto a impresionar al revisar vuestras crónicas?

Charo Alonso: Es que tuvimos que aprender una especie de cortesía nueva. No podíamos tocarnos ni acercarnos. Los españoles, cuando nos vemos, nos damos dos besos o nos abrazamos, así que aprendimos algo completamente nuevo. Fue verdaderamente un tiempo sin abrazos. Además, la portada de Carmen es tan hermosa, con ese color rojo y el azul de aquellos guantes que te encontrabas tirados en todas partes. Al volver a leer el libro para la presentación me han impresionado muchísimas cosas, como ver que Asunción cita constantemente a autores y libros; se refugió claramente en la cultura. Yo recordaba también algo que nos dijo por teléfono o WhatsApp uno de nuestros amigos médicos: que al llegar a casa, quitarse la mascarilla y mirarse en el espejo, dijo "parezco un Ecce Homo", porque las mascarillas les hacían heridas como si les torturaran. ¿Cómo es posible que nos hayamos olvidado de todo eso? También tengo textos que hablan del período pospandémico, de cuando regresamos a nuestro lugar de trabajo. Soy la jefa de estudios adjunta del instituto Mateo Hernández y los alumnos venían con una herida y te pedían que se la curaras. Yo pensaba en el riesgo por si tenía algo, ya que luego cuidaba a mis padres, pero daba igual, les tocabas y les curabas.

Mencionabais el refugio en los libros y el arte. ¿Qué papel jugaron la literatura y la cultura durante aquellos meses de encierro?

Asunción Escribano: Yo todos los días cogía un libro de los que ya había leído, lo releía, y a partir de ahí salía el hilo conductor de mi texto. La literatura nos sirvió para sobrevivir. Fue un tiempo en el que no solo se prescindió de abrazos, sino también del mundo, de la vida y del exterior, y la literatura abrió un espacio de encuentro con los escritores. Cuando acabó todo y alguien me preguntó qué libros nuevos había leído, me di cuenta de que ninguno. Es curioso, porque antes no era muy relectora al haber tantas novedades, pero entonces no pude leer nada nuevo. Leía a los autores de mi infancia y mi adolescencia; era como un encuentro con lo clásico, con lo que siempre nos dice algo a pesar del paso del tiempo. Ese fue mi refugio: la palabra como salvación cuando todo alrededor se cierra. La ventana de la escritura, de la lectura y de la cultura fue una forma de esperanza, y no solo para quienes nos dedicamos a la literatura. Muchos alumnos me comentaban que nunca habían leído tanto como entonces. La gente volvió a hacer cosas que nos permiten rescatar algo bueno de aquello. Soy esperanzada y creo que algo aprendimos.

Charo Alonso: Hay una cosa muy bonita que cita Asun, y que también menciona Puerto en el prólogo, y es cómo la literatura había anticipado estos estados, por ejemplo con el libro "Diario del año de la peste" de Daniel Defoe o "La peste" de Albert Camus.

Asunción Escribano: Nunca se habían vendido tanto, se agotaron ediciones. Lo decían los libreros, la gente se lanzó a comprarlos.

Aquella situación también obligó a transformar las rutinas laborales, culturales y docentes a través de las pantallas. ¿Cómo recordáis esa adaptación?

Charo Alonso: Comprábamos libros por internet y los músicos hacían canciones e interpretaban poniéndose a cantar delante de un teléfono. Eso nos hizo hábiles.

Asunción Escribano: Hábiles y pícaros, en algunos casos. Nosotros dimos clases online en la universidad y era graciosísimo. Te levantabas, tenías la lista de alumnos conectados y llamabas a "Pepe", pero Pepe no estaba; se había dado de alta en la sesión y se había vuelto a dormir a la cama. Pero, bueno, aquello también fue una experiencia.

¿Cómo afrontáis el acto de presentación de este miércoles 28 de octubre y qué representa para vosotras ver por fin la obra publicada?

Asunción Escribano: El acto será un encuentro de amistad, de sensibilidad, de cercanía y de exaltación del valor de la palabra en tiempos complicados. Para todos los que nos dedicamos al mundo de la comunicación, el periodismo y la cultura, el arte actúa como forma de salvación. La palabra, la literatura, los medios de comunicación, la pintura o la música son una forma de salvación interior cuando todo se hunde. Ojalá no volvamos a vivir otro hundimiento, pero cuando ocurre, la cultura es una forma muy hermosa de salvarse.

Charo Alonso: Servirá para recordar lo malo, pero también lo bueno, cómo nos unimos. Y queremos agradecer a este medio de comunicación que nos permitiera hacer ese trabajo; nunca nos pusisteis ninguna pega, sencillamente salía cada día la crónica y el diario.

Asunción Escribano: Fue una pasada, daba una sensación de pertenencia y el periódico se convirtió totalmente en una ventana al mundo. También queremos dar las gracias a la Fundación por habernos permitido abrir la posibilidad de que la gente se acerque a aquello.

UN TIEMPO SIN ABRAZOS. CRÓNICAS DE UNA PANDEMIA, de Asunción Escribano y Charo Alonso, se presentará el miércoles, 28 de octubre, a las 20:00 horas, en la Sala de la Palabra Teatro Liceo. La entrada es libre hasta completar el aforo.

Fotos y vídeo de Vanesa Martins