Los problemas informáticos del equipo, trasladado en marzo al Centro de Salud Garrido Norte de Salamanca, han impedido durante meses recuperar un servicio esencial para la detección precoz de patologías oculares
Han tenido que transcurrir alrededor de siete meses para que los mirobrigenses y los habitantes de la comarca puedan volver a disponer del único retinógrafo existente en el Centro de Especialidades de Ciudad Rodrigo. Siete meses de espera durante los cuales la ausencia de este dispositivo ha obligado a derivar a Salamanca las consultas que requieren esta prueba, con el consiguiente desplazamiento y gasto económico, además del tiempo que deben invertir los pacientes. Un perjuicio especialmente gravoso para quienes residen en las localidades más meridionales de la provincia salmantina, alejadas de la capital y obligadas a asumir las molestias de un servicio sanitario que debería prestarse en su ámbito de referencia.
La historia de esta prolongada ausencia comenzó con el traslado del retinógrafo en el mes de marzo al Centro de Salud Garrido Norte, en Salamanca. Desde entonces, la recuperación del servicio en Ciudad Rodrigo se ha convertido en una reivindicación pendiente, cuya resolución se ha ido demorando mucho más de lo razonable.
Antes del comienzo del verano, el PSOE mirobrigense, a través de su secretaria de Sanidad, Lourdes Rubio, reclamó la vuelta del aparato a Ciudad Rodrigo. La expectativa era que el dispositivo regresara y que, con él, se recuperase la normalidad asistencial en el Centro de Especialidades. Sin embargo, lo que parecía una solución próxima terminó convirtiéndose en un nuevo episodio de espera.
Porque el retinógrafo volvió, pero no bastaba con que el aparato estuviera físicamente en Ciudad Rodrigo. Era necesario que funcionara.
Según ha podido saber este diario por fuentes cercanas al Centro de Especialidades, el equipo trasladado de vuelta no era el mismo que había prestado servicio anteriormente en la localidad y no conseguía conectarse con los sistemas informáticos que estaban programados para trabajar con el dispositivo original. Un problema técnico que, pese al regreso del aparato, mantuvo interrumpida la prestación de este servicio sanitario.
Así, lo que debía haber sido una solución terminó prolongando una situación que ya se arrastraba desde marzo. Los pacientes continuaron sin poder realizarse la prueba en Ciudad Rodrigo y tuvieron que seguir desplazándose a Salamanca, mientras la recuperación efectiva del servicio quedaba supeditada a la resolución de unas dificultades informáticas cuya solución se ha hecho esperar durante meses.
Tras varios intentos y una demora difícil de comprender, los técnicos han conseguido finalmente conectar el retinógrafo con los equipos informáticos, lo que permitirá recuperar su funcionamiento en el Centro de Especialidades mirobrigense.
Según fuentes oficiales de Sanidad, las citas y la atención podrían comenzar a principios de noviembre. Si se cumplen estas previsiones, será entonces cuando los usuarios puedan volver a disponer de una prestación sanitaria que nunca debió prolongar tanto su ausencia.
El retinógrafo constituye una herramienta fundamental para la detección y el diagnóstico precoz de distintas patologías oculares. Su disponibilidad resulta especialmente importante para identificar posibles alteraciones de la retina y facilitar su valoración médica, por lo que mantener operativo este recurso en el Centro de Especialidades evita desplazamientos innecesarios y acerca la atención sanitaria a la población de Ciudad Rodrigo y su comarca.
La próxima reanudación del servicio es, por tanto, una noticia positiva. Pero la recuperación no puede ocultar el tiempo transcurrido ni las molestias soportadas por quienes han tenido que acudir a Salamanca para realizarse una prueba que, hasta el pasado mes de marzo, podían hacerse en su propia localidad. Queda por ver si noviembre marca, esta vez sí, el final de una espera demasiado larga.