La Diócesis de Ciudad Rodrigo celebra en octubre sus siete encuentros arciprestales por el nuevo periodo pastoral, presididos por el obispo, para definir las líneas del nuevo periodo pastoral y fomentar la comunión eclesial en las distintas zonas del territorio diocesano.
La comunidad diocesana mirobrigense arranca su programación para el nuevo periodo pastoral bajo el lema "Acogemos y anunciamos la Palabra de Dios". Estas jornadas de convivencia y oración reúnen a sacerdotes, religiosos y laicos en torno a la figura del prelado para coordinar las líneas de trabajo del año.
Las sesiones de trabajo han comenzado este jueves en el arciprestazgo de Argañán y se prolongarán durante todo el mes de octubre. El objetivo principal de esta iniciativa es fomentar la comunión y la participación activa de todos los miembros de la Iglesia local.
El obispo de la diócesis, Mons. José Luis Retana Gozalo, lidera personalmente estos encuentros en cada una de las siete demarcaciones territoriales. Su intervención se centra en ofrecer una meditación espiritual que sirva de guía para la acción pastoral de los próximos meses.
Por su parte, el vicario de Pastoral, Antonio Risueño, es el encargado de desgranar los objetivos específicos de este curso, que se enmarca dentro del plan quinquenal iniciado el año anterior.
El prelado mirobrigense es el encargado de ofrecer la ponencia espiritual en cada una de las citas. En esta ocasión, la reflexión de Mons. José Luis Retana parte de la pregunta: "¿Cuál fue el último deseo de Jesús al entregarse en la cruz?".
Durante su intervención, el obispo recuerda que la respuesta se halla en la oración de la última cena. "En la intimidad del Cenáculo, en esa noche santa, Jesús no pidió primero el éxito numérico de la evangelización, ni que sus discípulos fueran influyentes, poderosos o aplaudidos por el mundo. Jesús pidió una sola cosa: la comunión", explica el prelado.
A partir de esta premisa, el obispo profundiza en el concepto de la sinodalidad como el "modo de vivir y de actuar de la Iglesia en comunión", al tiempo que subraya que la espiritualidad sinodal es, en esencia, una espiritualidad eucarística.
El vicario de Pastoral, Antonio Risueño, destaca que estos encuentros suponen una oportunidad excelente para que el obispo se acerque a las comunidades locales. Según detalla, estas citas permiten "tomarle el pulso" a la realidad de la diócesis a través del contacto directo con sus integrantes.
Todas las jornadas programadas siguen un esquema de trabajo idéntico para facilitar la participación:
La actividad se reparte a lo largo de todo el mes de octubre de 2026. Las fechas confirmadas para cada uno de los siete arciprestazgos de la diócesis son las siguientes:
Con esta planificación, la Diócesis de Ciudad Rodrigo busca consolidar un modelo de iglesia en salida, reforzando los lazos comunitarios y afrontando los retos del nuevo curso desde la escucha de la Palabra de Dios.