Don Quijote de la Mancha escribió el Cervantes. La mayoría de la sociedad se queda tan pancha leyendo esta afirmación. No es más que la fotografía de donde vivimos inmersos. El mundo al revés. Hoy en día Cervantes sería el que estaría loco.
La rebelión y la insurgencia se han combatido siempre con decisión. Si no se actúa el insurgente o rebelde toma el control y el Estado desaparece. No quieren jóvenes con un buen nivel intelectual, social o de vida porque formarían familias. Eso no es progresista. Hemos visto en cuestión de una semana convertir a la puerta del Sol en la puerta de Mordor. Ondean banderas soviéticas, palestinas, anarquistas, republicanas y se creen con derecho a que los demás les paguemos su vivienda, incluso algunos están por si pueden entrar en las próximas listas electorales y que les solucionen la vida.
Hemos asistido a cinco situaciones de dejación de funciones o de indolencia en estas dos legislaturas: el COVID, la DANA, el Apagón, el accidente de Adamuz y el drama de Ceuta. En todas se han producido muertes de las que en algunos casos se han tapado los verdaderos números y gravísimos daños a España por culpa de la inoperancia corrupta y de cargos incompetentes en las instituciones del Estado.
Pero hay más el miedo que invade todas las capas de la sociedad ante la indefensión de los ciudadanos ante tanto abuso, además del encarecimiento de la vivienda que no lo está más que en la era Zapatero, el endeudamiento atroz por culpa de unos salarios que no están acorde a los tiempos, los impuestos abusivos, la protección de la delincuencia, invasiones ilegales, la indefensión de las fronteras, el acoso de la Justicia y de la recaudación desmesurada, el océano de mentiras, los indultos a delincuentes, el reparto arbitrario de los recursos públicos, el deterioro dramático de los servicios básicos, la destrucción de la democracia y el abuso de poder permanente. No es de recibo que un reponedor de estanterías cobre igual o más que un ingeniero con la responsabilidad que conlleva su trabajo. No es la vivienda el problema sino los salarios y la pobreza laboral a la que nos han llevado.
El feminismo nunca ha liberado a las mujeres sino les quito el poder que antes tenían. Las convirtió en personas solas, enfadadas, alérgicas a asumir su rol natural. Les quitó la posibilidad de ser reinas en su familia para ser en el mejor de los casos esclavas corporativas y votar progresismo. Uno de los grandes problemas de nuestra sociedad para los que tenemos memoria es haber convertido el victimismo como una forma de poder. Mujeres, homosexuales, inmigrantes, palestinos, moros, lo que sea. Alrededor de ellos ha crecido una clase política, activista, mediática y empresarial con las falsas ONG que vive de presentarlos permanentemente como víctimas y victimizarlos, en definitiva de esclavizarlos para sus fines. Ahí aparece el incentivo perverso de quien vive de ser justiciero de una víctima que necesita que siga siendo eso, una víctima.
La mayoría social no apoya estos decretos ni ningún falso decreto que les quieran imponer. Los españoles que trabajan, que madrugan, suelen tener un pisito que han pagado después de trabajar toda su vida una hipoteca y algunos otro más heredado de sus padres. No son los acampados en Sol ni los que van detrás de una pancarta. Son los que están cansados de que les roben y que no puedan salir a pasear al parque o sentarse a respirar la calle de su antiguo barrio. Los propietarios criminalizados y los terroristas en las instituciones decidiendo la vida de todo un país.
Hace 8 años, en 2018 la vivienda estaba en el puesto 16 entre los problemas más graves de los españoles con un 2,5%, hoy está en el puesto número 1 con el 48% según el CIS. Después de 8 años lo que está claro es que hemos visto robar hasta las mascarillas durante la pandemia.
Los inversores y muchos ciudadanos empiezan a abandonar Francia. Huyen de una deuda que se ha convertido en un gran peligro para la eurozona. Eso es el multiculturalismo o reemplazo de la propia cultura por culturas tercermundistas. El falso bienestar europeo se desmorona, se le está cayendo la careta, no hay dinero para todo cuando no se construye o trabaja. No se puede seguir imprimiendo deuda para pagar armas a Ucrania, ni para sanidad, educación y paguitas a los que llegan. Se está condenando a las nuevas generaciones a la pobreza sin siquiera acceso a la vivienda. Francia es el canario de una mina de un sistema roto. Cuando esté totalmente saqueada la abandonaran. La deuda francesa está a niveles de Grecia en 2010. La eurozona tiene un panorama nada alentador. España tiene que espabilar sino quiere verse arrastrada.
Con lo fácil que habría sido hacer un Real Decreto donde se proteja al dueño de una vivienda y que pueda recuperarla en caso de impago, de okupación o de mal uso. Eso bajaría los precios inmediatamente y haría que salieran al mercado muchas viviendas a menor precio. Es como si no tuvieran en mente más que el enfrentamiento entre inquilinos y propietarios y hacer desaparecer la clase media. Es como si quisieran un país con ricos y pobres, con chanclistas y trabajadores. Fuera del poder hace mucho frío, no se tiene el control de nada.
La realidad siempre es una. La vivienda debe ser de quien la trabaja, de quien ahorra y solo construyendo más se puede resolver el problema que es de oferta. No se puede seguir tolerando a una clase política que nos ha robado todo hasta la ilusión de una vida mejor. Han hecho que nada funcione y nos están condenando a una existencia mediocre para muchos años. Al remate gente que no ha trabajado nunca quiere una huelga general.
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