, 27 de septiembre de 2026
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Naciones Unidas, más que nunca
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Al cabo de la calle

Naciones Unidas, más que nunca

Publicado 26/09/2026 09:08

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) languidece. La mayor organización mundial multilateral que desde la diplomacia trabaja por la paz, el desarrollo económico y humano, se apaga. Justo cuando el mundo se hace más global por la presencia y el uso de las tecnologías a todos los niveles y la amenaza de la inteligencia artificial.

Hoy más que nunca necesitamos la presencia y fortaleza de la ONU. Ante la división y crispación mundial a la que nos están sometiendo determinados líderes que se jactan de una supuesta paz (la cual no se ve por ninguna parte) mientras tratan de imponer e imponen en el mundo la ley de la selva, la del más fuerte. Ante el avance del autoritarismo y el choque hostil como forma natural de hacer política en las democracias. Ante el acceso de líderes autoritarios que llegan al poder político democrático para socavarlo desde dentro y acabar con sus propias democracias, limitando así los derechos humanos de los ciudadanos. Al respecto, no hay que confundir a los líderes o partidos que no nos gustan con los que destruyen la democracia.

Cabe recordar que la ONU es un organismo internacional fundamental para regular las relaciones entre todos los países, a la vez que actúa como el principal mecanismo ético y político global. Ya lo hemos dicho en alguna ocasión: la ONU no debe desparecer, si no existiera habría que crearla. Otra cosa es que necesita una profunda renovación para adaptarla al signo de los tiempos que nos ha tocado vivir.

Estamos en el 81º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU y más concretamente en el debate general de seis días (del 22 al 26 y el 28 de septiembre de 2026) durante los cuales se dan en el plenario los discursos principales de los mandatarios internacionales. Habría que esperar a que finalizaran estos días para hacer una valoración general de tal macroevento mundial. Mas, ya se han dado contenidos suficientes, tanto en el plenario como en los eventos y encuentros adyacentes, como para saber por donde van las cosas, la interpretación y la posición de la diplomacia mundial sobre lo que pasa en el mundo, hacia dónde vamos o deberíamos ir.

En términos generales, salvo alguna excepción y más allá de la casuística particular de algunos países o líderes, los discursos dados en la Asamblea General de la ONU en esta edición, están enfocados en la guerra, la inteligencia artificial y la emergencia climática, asuntos propios de interés general mundial. Por citar alguno, la petición que hacen 80 países para la reapertura urgente del estrecho de Ormuz que tras la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán y la respuesta de este, sigue restringida la circulación por el canal, amenazando la seguridad internacional y la economía mundial, así como los principios, derechos y libertades de navegación por los mares.

En el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, aunque al margen de esta, en Nueva YorK, se han reunido los ministros de Exteriores de los 27 países de la Unión Europea (UE) y los 33 de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) para constatar la preocupación por la situación en Haití y en Oriente Medio, la solidaridad con Colombia y Venezuela tras los terremotos. Así como llegar a un consenso de mínimos sobre apoyo al multilateralismo y a la cooperación en la lucha contra el narcotráfico y por la seguridad. A lo que hay que añadir el medio ambiente, la transición energética y la preparación contra desastres, entre las tareas a acometer.

Con todo, el futuro de la ONU es motivo de preocupación. Desde su fundación y respondiendo a sus principios, ha sido un foro neutral donde las naciones han dialogado, negociado y resuelto sus disputas de manera pacífica, sin importar su tamaño o poder económico, evitando así que las tensiones bilaterales se convirtieran en conflictos armados entre ellas o escalaran a otros de gran magnitud. Su función es de vital importancia para la supervivencia y el bienestar de la humanidad, estableciendo normas universales que protegen la dignidad de las personas frente a abusos y persecuciones. Sin olvidar la labor de coordinación que realiza en la ayuda humanitaria global, salvando millones de vidas al facilitar alimentos, atención médica y refugio a la población de zonas afectadas por guerras, hambrunas o desastres naturales.

¿Qué reformas necesita la ONU para adaptarse al siglo XXI? Es obvio que los tiempos han cambiado y que tanto las estructuras como el modus operandi que se estableció hace 80 años en su fundación, tras la salida de la Segunda Guerra Mundial, no son los mejores para los tiempos en que vivimos. Pero su desaparición dejaría un vacío institucional multilateral peligroso, en el que se sustituiría el derecho internacional y la diplomacia por la ley del más fuerte, como algunos están intentando.

Muchos de los valores, objetivos y funciones de la ONU siguen siendo válidos. La Organización necesita una reforma estructural profunda de su arquitectura institucional, diseñada en 1945, para abordar eficazmente las crisis geopolíticas contemporáneas. Las principales reformas para mejorar su eficacia y adaptarse a la realidad geopolítica del siglo XXI son la democratización de sus estructuras. Entre ellas y de forma prioritaria la reforma del Consejo de Seguridad, órgano decisivo que sigue representando la correlación de poder de 1945, sin tener en cuenta la actual diversidad. Compartimos las voces que proponen ampliar el número de miembros permanentes para incluir regiones o potencias emergentes, escasamente representadas como África, Asia, América Latina y la Unión Europea. Así como eliminar o limitar el derecho de veto que tienen los cinco miembros permanentes actuales y que no pocas ocasiones han paralizado decisiones que venían a resolver crisis de alta gravedad humanitaria.

Por supuesto que son reformas muy difíciles de llevar a cabo, por la oposición de las potencias que ahora mantienen el control y no quieren perderlo, por los líderes de las superpotencias que quieren acabar con el multilateralismo (Estados Unidos, Rusia, China) para ellas polarizar y repartirse el mundo, así como por el auge de los movimientos de extrema derecha camino del autoritarismo. Pero, renovarse o morir. Y, necesitamos a las Naciones Unidas viva y fuerte, más que nunca.

Les dejo con el no oficial Himno de las Naciones Unidas (Pau Casals)

https://www.youtube.com/watch?v=3g24nXs2dUQ&t=5s

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© Francisco Aguadero Fernández, 26 de septiembre de 2026

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