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"Me gusta Salamanca, su gente y su tranquilidad; aquí hemos encontrado nuestro sitio"
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Entrevista

"Me gusta Salamanca, su gente y su tranquilidad; aquí hemos encontrado nuestro sitio"

Publicado 22/09/2026 21:14

Hasam Afakir, que regenta una carnicería halal y establecimiento de alimentación en la capital, repasa sus 26 años de trayectoria migratoria

En la concurrida avenida de Federico Anaya de Salamanca, un establecimiento de alimentación tradicional, frutería y carnicería halal atrae diariamente a decenas de vecinos. Detrás del mostrador, con una sonrisa constante y una vitalidad que desmiente sus 51 años, se encuentra Hasam Afakir, un emprendedor de origen marroquí que ha encontrado en la capital del Tormes su destino definitivo.

Hassan lleva actualmente dos años asentado en esta nueva etapa en la ciudad. Tras realizar una intensa reforma en el local, abrió las puertas de su negocio el 5 de diciembre de 2024. Desde entonces, se ha convertido en un local muy concurrido en el barrio de Garrido.

Su andadura en Europa comenzó hace casi 26 años, a finales del año 2000. Durante este cuarto de siglo, Hassan ha trabajado en Madrid y Castilla-La Mancha, antes de descubrir Salamanca por primera vez en el año 2013. En 2015 se trasladó a Francia, donde residió durante una década, para finalmente regresar a la provincia charra en 2024.

Una gran familia transnacional

Para Hasam, el motor de su esfuerzo diario es su numerosa familia. Es padre de seis hijos, concretamente cuatro niñas y dos niños. Tras pasar un año y medio solo en España en sus inicios para abrir camino, logró reagrupar a su esposa y a sus hijos mayores, quienes entonces tenían siete, cinco y cuatro años.

Con el paso del tiempo, la familia creció y se diversificó geográficamente. Su hija mayor, de 30 años, está casada y reside actualmente en Francia. Tres de sus hijos nacieron ya en territorio europeo: uno de ellos en Francia y otro en España en el año 2004, quien actualmente tiene 22 años.

Los hijos mayores de Hasam han encauzado su futuro a través de la educación superior. "Estuvieron estudiando aquí, en la Universidad de Salamanca, y luego terminaron sus estudios universitarios en Francia", explica con orgullo. Las más pequeñas, de once años (camino de los doce) y cinco años, asisten al colegio en la capital salmantina plenamente integradas.

El día a día

Hasam reside actualmente en el barrio de Huerta Otea, muy cerca de la estación de autobuses, un entorno que destaca por su ambiente familiar. Desde allí se desplaza diariamente hasta su tienda, bautizada como Damasco, donde combina la venta de frutas, verduras y alimentación general con una carnicería especializada.

El establecimiento es una de las tres únicas carnicerías halal que existen en toda la ciudad de Salamanca. Esta particularidad atrae a una clientela sumamente diversa que va mucho más allá de la comunidad árabe. "Viene gente de los pueblos, españoles y de todas partes", detalla el comerciante sobre la buena acogida del negocio.

El método de preparación de la carne halal es uno de los principales reclamos para sus clientes. "Nosotros quitamos toda la sangre de la carne porque consideramos que no es buena para la salud", señala. En sus vitrinas, por razones religiosas, no tienen cabida los productos derivados del cerdo.

"Me gusta Salamanca y su gente"

A la hora de valorar la convivencia en la capital salmantina, Hassan se muestra sumamente agradecido y feliz con la decisión de haber regresado. "Me gusta Salamanca, me gusta su gente y su tranquilidad; es una ciudad muy buena", asegura con rotundidad, destacando el carácter acogedor de los salmantinos.

El comerciante explica que no ha tenido ningún tipo de problema social ni trabas burocráticas especiales a la hora de tramitar la apertura de su negocio. Su experiencia demuestra que el respeto mutuo y el trabajo diario son las mejores herramientas para la integración.

Plenamente adaptado al ritmo de la ciudad y con la satisfacción del deber cumplido, Hasam Afakir afronta el futuro con optimismo. Tras recorrer miles de kilómetros y vivir en grandes metrópolis, tiene claro que la calidad de vida de Salamanca es el mejor regalo para el futuro de su familia.