La localidad ha celebrado cinco jornadas festivas con una apretada agenda de actividades
Septiembre es un mes en el que muchos pueblos de la comarca de Ciudad Rodrigo celebran sus fiestas patronales. Es el caso de Espeja, en la subcomarca del Argañán, que desde que el pasado sábado repicaran las campanas anunciando el inicio de sus fiestas ha permanecido inmersa en una apretada agenda festiva, llena de actividades para todas las edades y gustos.
Desde encierros a caballo, capeas populares y música han tenido a los cebolleros entretenidos y alegres durante estos días entrañables, en los que se entrelazan cultura, tradición y devoción.
Una paella popular, en el último día del verano, serviría para dejar con buen sabor de boca las jornadas festivas y, a la vez, actuaría como preludio para despedir de forma solemne la festividad de San Lino.
El miércoles, al mediodía, ya en la primera jornada otoñal, tendrían lugar los actos religiosos en honor al pontífice venerado, con una ceremonia presidida por el sacerdote Carlos Norberto Gómez, acompañado por sus homólogos del ministerio parroquial, Juan Carlos Bernardos, y el arcipreste del arciprestazgo del Yeltes, Fernando Sánchez Tendero.
Tras el panegírico del santo tuvo lugar la procesión con la imagen de San Lino por las calles aledañas de Espeja. El séquito se detendría ante la fachada del Ayuntamiento, donde se encomendaría al santo interceder por los cargos públicos para que tomen las mejores decisiones durante esta legislatura. Precisamente, en determinados momentos, el alcalde de la localidad, Aarón Iglesias, llevaría la vara, acompañado por miembros de la corporación municipal.
La procesión seguiría su curso entre cánticos y al son de las notas musicales de la charanga mirobrigense "Al Rojo", que puso música a un recorrido marcado por la devoción y por la participación de los vecinos.
Ya de nuevo a las puertas de la parroquia tendría lugar el ofertorio y la subasta de dos roscas, adquiridas por María Francisca y M.ª del Carmen por 70 y 75 euros, respectivamente. El dinero recaudado irá destinado a sufragar gastos de la parroquia.
Como marca la tradición, al son de la charanga el público bailaría ante la imagen de San Lino y continuaría haciéndolo una vez esta hubiera entrado en el templo, manteniendo viva una costumbre muy arraigada en esta localidad y que, año tras año, continúa formando parte inseparable de la celebración.
Seguidamente, los asistentes a los actos religiosos se dirigirían al Centro Cultural, donde el Ayuntamiento de Espeja ofrecería a todo el pueblo un ágape de forma dadivosa, poniendo así el punto de encuentro y confraternidad a una jornada de marcado carácter religioso y festivo.
Como guinda final a San Lino, un tardeo musical en el Centro Cultural, a cargo del Trío Aryis, pondría el broche definitivo a las fiestas de este año 2026, cinco jornadas en las que Espeja ha vuelto a vestir sus mejores galas para honrar a su patrón y mantener vivas unas tradiciones que siguen convocando a vecinos y visitantes en torno a la fiesta, la devoción y la convivencia.