, 20 de septiembre de 2026
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En Yecla de Yeltes Sor Amma busca voluntarios para limpiar el mundo
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AÑO JUBILAR DE SAN JUAN DE LA CRUZ

En Yecla de Yeltes Sor Amma busca voluntarios para limpiar el mundo

Publicado 20/09/2026 15:51

La iglesia de San Ssebastián acogió con gran éxito la obra 'Juan, espíritu del amor, propuesta cultural de la Diputación que reunió a numeroso público y finalizó con una gran ovación

Hay personajes que entran en escena para contar una historia y otros que, sin que el público lo advierta al principio, terminan haciendo preguntas. Sor Amma pertenece a estos últimos. Aparece en Juan, el espíritu del amor con una escoba en la mano y con el aspecto de quien ha venido a poner un poco de orden. Barre, limpia y se ocupa de los músicos como si aquello fuera la tarea más normal del mundo. Sin embargo, poco después descubrimos que su trabajo es bastante más complicado: ha venido a limpiar el mundo.

En la iglesia de San Sebastián de Yecla de Yeltes, el público pudo comprobar cómo un elemento que al principio parece destinado al humor acaba convirtiéndose en uno de los símbolos más poderosos de la representación. Porque Sor Amma no pretende solamente quitar el polvo. Quiere limpiar todo aquello que ensucia la convivencia: la mentira, el egoísmo, la indiferencia hacia los más débiles, la pérdida de valores y, sobre todo, esa sensación de que ya no merece la pena buscar una salida.

La frase aparece en un momento especialmente significativo de la obra: "Ayudadme a limpiar el mundo". No dice "limpiadlo vosotros". Pide ayuda. Y ahí el personaje deja de ser solamente una monja peculiar que recorre el escenario con una escoba para convertirse en alguien que interpela directamente al espectador.

Porque si el mundo necesita ser limpiado, la pregunta inmediata es quién debe hacerlo.

La respuesta que propone Denis Rafter a través de Sor Amma no consiste en señalar culpables, sino en recuperar algo que San Juan de la Cruz convirtió en una de las grandes constantes de su vida: la búsqueda de la verdad. El santo no fue un hombre dispuesto a conformarse con las respuestas fáciles. Buscó, dudó, sufrió, escribió y siguió adelante incluso cuando las circunstancias parecían invitarle a abandonar.

Sor Amma continúa esa búsqueda desde otro tiempo y con otra herramienta. Su escoba tiene algo de cómico, pero también de profundamente humano. Es una herramienta sencilla para una tarea enorme. Y quizá por eso funciona tan bien sobre el escenario: porque recuerda que las grandes transformaciones no siempre empiezan con grandes gestos, sino con la voluntad de hacer algo allí donde uno se encuentra.

En Yecla de Yeltes, esa reflexión adquirió además una dimensión comunitaria. La representación de Juan, el espíritu del amor, promovida por el Área de Cultura de la Diputación de Salamanca, llegó hasta la iglesia de San Sebastián gracias a la colaboración del Ayuntamiento, la Parroquia y la Diócesis de Salamanca. El templo se convirtió durante unas horas en un lugar de encuentro entre la poesía de San Juan de la Cruz y las preocupaciones del presente.

Y mientras Sor Amma barría, los espectadores podían descubrir que también ellos formaban parte de esa escena. La obra habla de jóvenes que necesitan una luz, de personas que han perdido la esperanza y de una sociedad que corre el riesgo de acostumbrarse a la mediocridad. Frente a todo ello, San Juan aparece como una voz que sigue invitando a buscar, a mirar más allá de las apariencias y a no aceptar como verdad todo aquello que se presenta como tal.

Quizá por eso Sor Amma no puede quedarse quieta. Al final explica que tiene mucho trabajo y que todavía debe limpiar en otros lugares. Incluso anuncia, entre la ironía y la provocación, que hay bastante tarea pendiente en el mundo de los negocios, los gobiernos y las religiones. Después seguirá su camino llevando consigo la poesía de San Juan de la Cruz.

Es entonces cuando la escoba deja de ser un simple objeto escénico. Se convierte en una pregunta que queda suspendida en el aire mucho después de que la representación haya terminado: qué cosas estamos dispuestos a limpiar y, sobre todo, si queremos colaborar en esa tarea.

El público de Yecla de Yeltes respondió con una ovación final a los artistas, reconociendo una representación que consigue algo difícil: hacer reír con una escoba y, unos minutos después, obligarnos a pensar en la suciedad que no se ve.

Sor Amma continuará su viaje. Probablemente seguirá barriendo allí donde haga falta. Y quizá lo más importante sea que, después de verla en escena, alguno de los espectadores de Yecla de Yeltes haya decidido coger simbólicamente la escoba y empezar por su propia casa.