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“La Iglesia está dentro de una sociedad y no puede ser un ente aparte; nuestro cristianismo debe estar anclado en la realidad”
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RAÚL IZQUIERDO, DIRECTOR DE LA CASA DE LA IGLESIA

“La Iglesia está dentro de una sociedad y no puede ser un ente aparte; nuestro cristianismo debe estar anclado en la realidad”

Publicado 18/09/2026 22:43

En un escenario de profunda reestructuración diocesana, el responsable del edificio de Calatrava defiende la apertura del patrimonio a la sociedad civil y analiza la compleja realidad social de las prisiones y la discapacidad

Raúl Izquierdo representa una voz autorizada y renovadora dentro del laicado de la Diócesis de Salamanca. Desde su nombramiento hace más de dos décadas por el entonces obispo don Braulio, ha asumido la gestión de uno de los complejos socio-administrativos más complejos de la provincia.

Su labor diaria al frente de la Casa de la Iglesia se complementa con una intensa actividad social y pastoral. Izquierdo compagina la dirección de este emblemático espacio con la coordinación de la Pastoral Penitenciaria y su liderazgo internacional en el movimiento Fe y Luz.

A las puertas de un nuevo curso marcado este fin de semana por la Semana Pastoral, el director visita las instalaciones de SALAMANCA AL DÍA y detalla los desafíos de la comunidad católica salmantina. En esta conversación, aborda con realismo la sostenibilidad del patrimonio, la crisis de vocaciones y la necesidad de “una Iglesia abierta al mundo”.

El edificio de Calatrava: un patrimonio vivo y sostenible al servicio de Salamanca

El imponente edificio de Calatrava, sede de la Casa de la Iglesia, atesora una historia monumental que se remonta a mediados del siglo XVI. “Lo manda a construir Carlos V en 1552”, aclara Raúl Izquierdo, detallando que las obras no concluyeron hasta el siglo XVIII por problemas de financiación.

En la actualidad, este espacio centraliza los servicios esenciales de la diócesis. Entre sus muros se ubican el despacho del obispo, las vicarías, la curia, la administración general y la delegación de medios de comunicación, facilitando la gestión diaria de la Iglesia local.

El complejo cuenta también con una importante dimensión residencial. Alberga la sede del seminario diocesano y una residencia que atiende a una horquilla de entre 57 y 60 personas mayores, principalmente sacerdotes jubilados, pero también religiosas y laicas vinculadas a la diócesis.

Para dar servicio a la comunidad y a la sociedad civil, el edificio dispone de unas infraestructuras muy completas. Cuenta con entre 18 y 20 aulas multiusos de diferentes capacidades, un auditorio de 440 de butacas, comedores, habitaciones de hospedería y aparcamiento propio.

La gestión de un inmueble de estas dimensiones plantea notables retos económicos. Izquierdo recuerda que, en los años 60, cuando el edificio sufrió un grave incendio, residían en él unas 250 personas, una cifra muy alejada de la ocupación residencial actual.

“¿Cómo sostienes un edificio pensado para vivir 250 personas?. La respuesta pasa por la optimización de recursos y la apertura. Mantener la calefacción y el mantenimiento de techos y muros de gran altura exige una gestión eficiente y sostenible”, explica.

Por ello, el centro ofrece sus espacios para encuentros, asambleas y retiros de diversas entidades civiles. “La Iglesia está dentro de una sociedad y no puede ser un ente aparte, y es importante el mensaje claro de que los cristianos somos ciudadanos de la sociedad”.

Esta apertura responde también a un cambio de época en la provincia. Salamanca llegó a contar con seis casas de espiritualidad activas, gestionadas por congregaciones como los paúles, los jesuitas o las misioneras del rollo, entre otros, cuya actividad se ha reducido notablemente.

La realidad de las prisiones y el compromiso social desde la Pastoral Penitenciaria

Nombrado director del Servicio Diocesano de Pastoral Penitenciaria en agosto de 2025, Izquierdo aporta su formación como jurista a un ámbito que define como “muy duro”. Tras un primer año de toma de contacto, el servicio inicia ahora una importante transición.

De cara al mes de septiembre, la delegación lanzará una intensa campaña de voluntariado para atraer a jóvenes y adultos. El objetivo es estructurar el trabajo en la prisión de Topas a través de equipos especializados en diversas áreas de atención social.

El proyecto contempla la creación de un área de asesoría jurídica, un área de atención psicológica y un área espiritual y pastoral. Estas disciplinas permitirán ofrecer un acompañamiento integral a los internos tanto dentro como fuera del centro penitenciario.

Izquierdo pone el foco en la grave situación de la salud mental en las cárceles, a las que define como “psiquiátricos encubiertos”. “Muchos internos llegan ya con patologías previas, pero el internamiento las multiplica y cronifica de forma alarmante”, advierte.

La labor de la Iglesia en este entorno se centra en la escucha activa y en ofrecer herramientas de rehabilitación. El equipo desarrolla talleres de habilidades sociales y de oración, así como catequesis de iniciación para aquellos internos que solicitan recibir los sacramentos.

“Muchos presos lo único que necesitan es que alguien los escuche”, explica el director. Además, destaca la importancia del acompañamiento posterior a la excarcelación a través del piso de acogida gestionado por la asociación Coba de Buenos Aires.

Para Izquierdo, la sociedad debe concienciarse de que el recluso que cumple su condena regresa a la comunidad. “La comunidad cristiana debe plantearse cómo acoge y cómo integra a estas personas cuando vuelven a sus parroquias de origen”, subraya con firmeza.

El director concluye este bloque con una profunda reflexión teológica sobre la misericordia. Recuerda que, en los evangelios, Jesús solo promete el paraíso a una persona concreta: “Se lo dice a un malhechor crucificado a su lado, no a ninguno de los apóstoles”.

Fe y Luz, la juventud y los retos de la Iglesia en la sociedad actual

Otro de los pilares fundamentales en la trayectoria de Raúl Izquierdo es su vinculación con Fe y Luz, un movimiento ecuménico nacido en 1971. Este colectivo reúne a familias con hijos con discapacidad intelectual para compartir la fe y la vida.

Tras ser elegido coordinador internacional en el Líbano en 2018, Izquierdo fue reelegido en Estrasburgo en 2023 para un segundo mandato de cinco años. En Salamanca, el movimiento cuenta con una sólida presencia a través de cuatro comunidades activas.

Estas comunidades se ubican en la parroquia de La Purísima, en El Viso (Villas de la Reina y San Cristóbal), en Santa Teresa y en el barrio de Pizarrales. “No se trata de hacer cosas para las personas con discapacidad, sino de hacerlas con ellas”, recalca.

Abordando la realidad de la juventud y la fe, Izquierdo aporta datos sociológicos realistas. “Estudios recientes indican que solo el 5 % de los jóvenes menores de 30 años tiene un interés real por la fe o está vinculado directamente a la Iglesia”, detalla.

No obstante, el coordinador de Pastoral Juvenil detecta una notable búsqueda de trascendencia y espiritualidad en las nuevas generaciones. “El joven actual es crítico, no se calla y tiene un toque de rebeldía muy sano que debemos acompañar”, explica.

Para la delegación, el objetivo no es el crecimiento numérico artificial, sino propiciar experiencias de encuentro auténticas. “Tenemos que aprender a vivir siendo menos, como las primeras comunidades cristianas, que eran pocas, pero transformaron el mundo”, reflexiona.

Preguntado por crisis sociales como la migratoria en Ceuta, Izquierdo lamenta la dificultad para acceder a información veraz. “Estamos ante una crisis de la verdad; en un contexto de sobreinformación, resulta muy complejo formarse un juicio objetivo”, analiza.

Ante estas realidades, el director defiende que la Iglesia debe situarse siempre al lado de los más vulnerables. “En Ceuta sufren los inmigrantes que llegan, pero también las familias que viven allí”, señala, abogando por ir al fondo de los problemas.

Finalmente, Izquierdo hace un llamamiento al compromiso activo de los laicos en la vida pública. “Los cristianos somos ciudadanos y nos tiene que importar lo que pasa en los barrios, en la política y en los hospitales; nuestro cristianismo debe estar anclado en la realidad”, concluye.

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