Cinco reses bravas de Jesús Ramos y los bueyes de Lidiarte Charro protagonizaron un multitudinario evento lleno de emoción, con la escapada de uno de los novillos campo a través, fuera del recorrido
El segundo fin de semana septembrino constituye una cita obligada para acudir a las fiestas del Santo Cristo de La Laguna, en las que la devoción y los festejos taurinos se convierten en el principal punto de atención del Campo Charro y, concretamente, de Aldehuela de Yeltes, que durante este fin de semana celebra sus fiestas en honor a su Cristo.
Tras desplazar la imagen del Cristo hasta la parroquia de La Purísima para la celebración de su triduo y abrir oficialmente las fiestas con el pregón del pasado viernes, sería en la jornada dominical cuando Aldehuela de Yeltes viviría uno de los acontecimientos más esperados tanto por sus vecinos como por quienes se desplazan desde la subcomarca del Yeltes y buena parte del Campo Charro.
Se trataba del primer Encierro a Caballo de las fiestas, celebrado durante la mañana del domingo y protagonizado por tres vacas y dos novillos bravos de la ganadería vecina de Jesús Ramos, acompañados por los bueyes de la empresa mirobrigense Lidiarte Charro. Un encierro que, además, comenzó con treinta minutos de retraso sobre la hora programada, mientras el numeroso público aguardaba en el bar de las piscinas, a resguardo del intenso sol que, a pesar de lo avanzado de la temporada, hacía que el mercurio se acercase a los 30 grados.
Los caballistas lograron sacar las reses del «prao», no sin cierta dificultad, aunque en los primeros compases uno de los novillos consiguió escapar campo a través, alejándose del recorrido previsto. Durante varios minutos, la atención se trasladó hacia el cornúpeta, mientras varios aficionados con sus vehículos todoterreno y parte de los caballistas trataban de encauzarlo de nuevo hasta la manada.
Superado este primer sobresalto, la comitiva continuó su recorrido hasta aproximarse al núcleo urbano, donde se concentraba la mayor parte del público tras las talanqueras. Fue precisamente en este punto cuando varias de las reses bravas volvieron a poner a prueba la pericia de los garrochistas, resistiéndose a obedecer sus órdenes y protagonizando algunos momentos de tensión, pero también de emoción, entre corredores, caballistas y espectadores.
Finalmente, tras varios minutos de incertidumbre y con el público pendiente de cada movimiento, los participantes consiguieron conducir y encerrar todo el ganado, poniendo el punto final a un largo y entretenido Encierro a Caballo, de esos que dejan durante horas conversación entre los aficionados y un buen sabor de boca entre quienes acudieron a disfrutar de una de las citas taurinas más señaladas de las fiestas.
La jornada dominical tendría su continuidad por la tarde con la lidia de las reses protagonistas del encierro matinal, antes de que la orquesta «Ángelus» pusiera el broche musical a una intensa jornada festiva en Aldehuela de Yeltes.