Cerca de un centenar de fieles de la parroquia mirobrigense de San Andrés han participado en su tradicional peregrinación al Santuario de la Peña de Francia. La jornada, encabezada por el párroco Tomás Muñoz, ha combinado actos religiosos en las capillas del complejo con un almuerzo de hermandad.
La parroquia de San Andrés ha vivido una jornada de profunda devoción con su tradicional peregrinación al Santuario de la Peña de Francia. La comitiva, integrada por cerca de un centenar de fieles, partió a primera hora de la mañana para cumplir con una tradición que aúna fe y convivencia.
El viaje comenzó con la salida programada bajo la dirección del párroco Tomás Muñoz y acompañados por Víctor Sevillano, los asistentes iniciaron el trayecto con entusiasmo hacia el punto mariano más significativo de la provincia.
A su llegada al santuario, los peregrinos comenzaron un recorrido espiritual por los diferentes espacios del complejo. La actividad se desarrolló en un ambiente de recogimiento y oración, donde se sucedieron los cánticos y las lecturas en cada una de las paradas programadas.
La primera actividad del itinerario religioso tuvo lugar en la capilla de San Andrés. En este espacio, los fieles meditaron sobre un texto del Evangelio y aprovecharon para realizar peticiones especiales por la marcha y las necesidades de sus respectivas parroquias.
Posteriormente, el grupo se dirigió entonando cánticos hacia la capilla de la Blanca, lugar donde se ubica la Santa Cueva. Allí se procedió a una nueva lectura del Evangelio y se dedicaron oraciones por todos los peregrinos que realizan este camino.
El trayecto continuó de forma procesional hasta la capilla de Santiago, donde los devotos rezaron de manera conjunta por España. Desde este punto, la comitiva avanzó cantando a través del claustro del convento para acceder finalmente al templo principal.
El momento central de la jornada religiosa fue la celebración de la santa misa en la iglesia del santuario. El oficio sagrado corrió a cargo del padre Antonio, religioso dominico de la comunidad del convento, quien dio la bienvenida a los peregrinos mirobrigenses.
Tras la eucaristía, los asistentes dispusieron de tiempo libre para realizar diversas actividades individuales. Muchos de ellos aprovecharon para subir al camarín de la Virgen, pasear por los alrededores del santuario y adquirir recuerdos de la jornada.
La jornada concluyó con un carácter festivo en los portales de la plaza del santuario, donde se celebró el tradicional convite popular. En esta ocasión, el encuentro gastronómico estuvo ofrecido por Maribel, quien ejerce como mayordoma de la festividad.
Este almuerzo de hermandad sirvió para estrechar lazos entre los miembros de la comunidad de San Andrés y celebrar el éxito de la convocatoria. Los organizadores han destacado el excelente ambiente de fraternidad y convivencia que ha reinado durante toda la peregrinación.