Encarnación García Vicente, en representación de la Asociación Cultural Almiezar; Carmen Vicente, María Luisa Sanz Rico, Alba de Jesús Sánchez y María del Amparo Herrero Vicente, a la postre madre de la mayordoma Manuela Zamarreño Herrero, entregaron sus roscas de almendra a la Virgen para su posterior subasta
La tradición de las Madrinas se encuentra en Mieza más vigente que nunca. Hasta cinco roscas de almendra, auténticas obras de arte, fueron entregadas a la Virgen del Árbol en el acto central de estas fiestas, una jornada en la que destacó su mayordoma, Manuela Zamarreño Herrero, que con tan solo 18 meses, quizá la mayordoma más joven que haya tenido la en la historia la Virgen del Árbol, portó la vara junto a su padre durante el acto de recibimiento a cinco madrinas
Pero antes de este arraigado momento entre los miezucos, el día grande de estas celebraciones comenzaría en la mañana con la procesión de la Virgen desde la ermita a la iglesia parroquial, acto al que seguiría la misa y el correspondiente convite ofrecido por el Ayuntamiento.
Ya en la tarde tendría lugar el rosario, para continuar con la popular ofrenda de roscas a cargo de las madrinas, en esta ocasión Encarnación García Vicente, en representación de la Asociación Cultural Almiezar; Carmen Vicente, María Luisa Sanz Rico, Alba de Jesús Sánchez y María del Amparo Herrero Vicente, a la postre madre de la mayordoma.
Bajo el pasacalles interpretado por el joven tamborilero de 11 años, Mateo Vicente, el alcalde de la localidad, Ismael García Carreto, luciendo el bastón municipal, acompañaba a la jovencísima mayordoma de este año para recibir a cada una de las madrinas en calles diferentes que confluyen en el ágora miezuca. Con el saludo a modo de reverencia comenzaba el pasacalles de regreso a la Plaza, para concluir con la ofrenda de sus roscas a la patrona, acto oficiado por el párroco Miguel Ángel García Miguel y en el que cada madrina se hacía acompañar de sus familiares o amigos.
Una tradición con futuro
Tras el ofertorio llegaría el baile de la rosca, danza tradicional de este día junto al baile de la bandera. En esta ocasión, interpretado por Azucena Sánchez y Rosa Hernández, un clásico en este acto y que tuvieron a Mateo Vicente a los mandos de la gaita y el tamboril, y que interpretó como un auténtico maestro de estos instrumentos. Tras finalizar el tradicional baile de casados llegaba la bandera, danza que fue interpretada por no pocos vecinos, sumándose también varios niños, que demostraron que las tradiciones de Mieza y esta fiesta tienen el futuro bien garantizado.
Una vez se dio por finalizado el baile de la bandera, se procedió a la tradicional subasta de roscas y panes a beneficio de la parroquia. A continuación tendría lugar la procesión de la Virgen de regreso a la ermita del cementerio, dándose así por finalizados los actos religiosos. El programa festivo concluirá en la noche con una verbena amenizada por el grupo Avatars.
No obstante, para el domingo 13 de septiembre queda la degustación de uno de los novillos lidiados durante los festejos taurinos, evento previsto a las 14:30 horas en las antiguas escuelas y que estará animado por el sonido de dulzainas.