El encierro de campo, protagonizado por tres novillos de la ganadería de El Carmen, atrajo a centenares de vecinos del Campo de Argañán y de los pueblos de La Raya portuguesa
Con un sol radiante y temperaturas nuevamente veraniegas, Villar de Ciervo afrontó este domingo la última jornada de sus fiestas en honor a San Agustín. Después de vivir el día anterior con gran solemnidad la festividad del patrón, con los correspondientes actos religiosos, la jornada dominical, lejos de dejar un poso de tristeza por la despedida de las celebraciones, mantuvo intacto el ambiente festivo y volvió a congregar a numerosos vecinos y visitantes.
Centenares de vecinos del Campo de Argañán, cervatos y numerosos portugueses procedentes de las localidades de La Raya se apostaron en las paredes de los huertos, caminos y otros puntos elevados y seguros situados en las afueras del casco urbano para no perder detalle del Encierro a Caballo que el Ayuntamiento había reservado para poner el broche taurino a las fiestas.
El encierro de campo resultó especialmente vistoso, con una manada que se fue fraccionando durante el recorrido hasta hacer su entrada en el casco urbano de forma escalonada. Los tres novillos de la ganadería zamorana de "El Carmen" fueron llegando por separado: dos de ellos, prácticamente en solitario y guiados por los caballistas, mientras que el tercero avanzaba arropado por los cabestros de "Campo y Toros " y por los jinetes que trataban de mantenerlo en la dirección adecuada.
Este último cornúpeta protagonizó algunos de los momentos de mayor expectación, especialmente en las proximidades de la entrada al poblado, donde en varias ocasiones amagó con darse la vuelta al percatarse del bullicio que reinaba en las inmediaciones. El público, estratégicamente situado en cualquier alto, huerto o lugar seguro con buena visibilidad, seguía con atención cada movimiento de las reses y de los caballistas.
Finalmente, y con algo más de treinta minutos de retraso sobre la hora inicialmente señalada, los jinetes consiguieron conducir a los tres novillos hasta la Plaza de Toros, situada en el corazón de la localidad, poniendo fin a un encierro de campo que dejó estampas de gran plasticidad y varios momentos de incertidumbre propios de esta modalidad taurina.
Concluido el espectáculo ecuestre-taurino, los cervatos se reunieron en torno a la mesa para degustar una fideuá popular, en un nuevo encuentro de confraternización vecinal que permitió prolongar el ambiente festivo antes de afrontar la recta final de la jornada.
La tarde vepertina continuó con la suelta de los tres novillos protagonistas del encierro, que fueron lidiados de forma tradicional ante la mirada de los aficionados que todavía permanecían en la localidad.
Ya entrada la noche, la música tomó el relevo en la Plaza Mayor con la actuación de la Macrodiscoteca Samuray, encargada de poner el broche festivo a la jornada dominical y, al mismo tiempo, de echar el cierre a unas fiestas de San Agustín 2026 que Villar de Ciervo ha vivido con intensidad, tradición y una notable participación vecinal.