‘Metábasis’ invita a reflexionar sobre la transformación y el paso del tiempo, mientras ‘Ni, fú, ni fá’ apuesta por el humor, los conflictos fraternales y la participación del público.
La noche del penúltimo día de la 29.ª Feria de Teatro de Castilla y León ha puesto el broche con dos propuestas de marcado carácter diferente: el espectáculo circense Metábasis y la propuesta de humor y bufones Ni, fú, ni fá.
Los Jardines de Bolonia han vuelto a convertirse en escenario para una propuesta circense, una de las apuestas que cada edición consigue reunir a numerosos espectadores, especialmente familias y público joven.
En esta ocasión, los asistentes han podido disfrutar de Metábasis, de la compañía Cía Lele Art, ideada e interpretada por Eni Anastasaki, con dirección y dramaturgia de Rosa Díaz / La Rous Teatro.
Durante la representación, la artista ha combinado diferentes disciplinas circenses, como el equilibrio y el aro, con la danza y el movimiento, todo ello acompañado por la música, para construir un espectáculo que invita a reflexionar sobre la transformación y el paso del tiempo.
Metábasis parte de una idea sencilla: tendemos a vernos y describirnos como seres inmutables, aunque el tránsito por la vida nos lleva constantemente a experimentar cambios. Somos movimiento y transformación permanente.
El espectáculo propone así un viaje interior por los momentos más significativos de nuestra existencia, aquellos que nos han marcado y nos han hecho cambiar. Un recorrido por la memoria que también permite recuperar lo que fuimos en determinadas etapas, como la infancia.
A través del circo y la danza, Metábasis se convierte en un viaje de introspección y memoria, pero también en una reivindicación de la capacidad del ser humano para transformarse y de la magia que puede crear a través del arte y de la propia vida.
Después, el espacio Los Sitios ha acogido la última propuesta de la noche, Ni, fú, ni fá, una producción extremeña de la compañía Cía. La Buffa, que ha puesto el broche a la jornada con humor, bufones y una buena dosis de participación del público.
Las hermanas de La Buffa han llevado a escena un particular viaje por las relaciones fraternales, ese continuo tira y afloja entre el cariño y el odio, el amor y las disputas. Porque, como ocurre tantas veces entre hermanos, la confianza puede dar lugar tanto a la complicidad como a los enfrentamientos.
La propuesta apuesta por nuevas dramaturgias del humor en femenino y reivindica que incluso aquello que puede parecer feo también puede convertirse en algo hermoso, divertido y tierno.
A partir de esta relación entre las dos hermanas, la obra aborda también los conflictos, las fronteras y las guerras desde una mirada bufonesca. Y en esta particular batalla, el público no se ha limitado a observar, sino que se ha convertido en parte activa del espectáculo, teniendo incluso que posicionarse y apoyar a una de las dos hermanas en su particular enfrentamiento.
La disputa ha terminado desembocando en una auténtica batalla de pelotas de goma, provocando las risas y la participación de los espectadores. Sin embargo, como sucede tantas veces en las relaciones entre hermanos, después de las discusiones también llega la reconciliación.
La obra ha contado con las interpretaciones de las bufones Cahor y Ángela Amaya, responsables también de la creación, mientras que Ángela Amaya se ha encargado de la dirección y dramaturgia.
Dos propuestas muy diferentes han servido para cerrar la penúltima noche de la Feria: el circo como espacio de transformación y memoria y el humor como herramienta para hablar de las relaciones, los conflictos y la convivencia.