El estreno absoluto de la compañía madrileña Prod. Caridiana / El Sol de York combina teatro documental y autoficción para hablar de infertilidad, reproducción asistida y duelo gestacional a través de tres historias de mujeres.
La Ciencia de las Flores, un estreno absoluto llegado desde Madrid de la mano de la compañía Prod. Caridiana / El Sol de York, ha llevado a la Feria de Teatro de Castilla y León una propuesta que reflexiona sobre la vida de las mujeres y cuestiones como la maternidad, la infertilidad, la reproducción asistida y el duelo gestacional. Y pese a las meteorológias adversas ha reunido a un multitudinario público en la Sala Tierra.
La obra aborda también las preguntas y presiones sociales que muchas mujeres reciben en torno a la maternidad: «¿Y no queréis hijos?», «¿Y tú para cuándo?» o «¡Se te va a pasar el arroz!». Preguntas aparentemente cotidianas que esconden realidades mucho más complejas y que la propuesta lleva al escenario a través de tres historias de mujeres diferentes.
La Ciencia de las Flores entrelaza teatro documental y autoficción para acercarse a las experiencias de quienes no pueden o no quieren ser madres, de quienes recurren a tratamientos de reproducción asistida y de quienes han sufrido la pérdida de un hijo durante el embarazo. Todo ello se presenta desde una mirada que combina humor, ironía, irreverencia, poesía y melancolía, dando visibilidad a una realidad social que, pese a estar cada vez más presente, continúa siendo en buena medida silenciada.
«¿Y qué contesto? ¿Sonrío y digo: “De momento no”?», plantea la obra, que propone al espectador ir más allá de esas preguntas y conocer las historias que pueden esconderse detrás de ellas.
A lo largo de la representación aparece también La Alumbradora, un personaje mágico que acompaña a las protagonistas en este recorrido por sus experiencias, sus dudas, sus pérdidas y sus deseos.
La propuesta está dirigida por Fernando Ferrer, mientras que la dramaturgia y la interpretación corren a cargo de Ángela Encinar, quien se pone en escena para dar voz a estas historias y convertirlas en un relato cercano, humano y cargado de emoción.
En definitiva, La Ciencia de las Flores utiliza el teatro para poner rostro y voz a experiencias relacionadas con la maternidad y la pérdida, pero lo hace alejándose del dramatismo absoluto y encontrando también espacio para el humor, la reflexión y la poesía.