La capilla de la Residencia acogió en la mañana del miércoles una eucaristía presidida por el obispo de Ciudad Rodrigo y Salamanca, José Luis Retana
La Residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Ciudad Rodrigo, conocida popularmente como San José, vivió este miércoles, 26 de agosto, una de las jornadas más señaladas de su calendario anual con motivo de la festividad de su fundadora, Santa Teresa de Jesús Jornet Ibars, cuya memoria litúrgica se celebra coincidiendo con el aniversario de su fallecimiento, ocurrido el 26 de agosto de 1897.
La jornada tuvo como principal escenario la capilla de la Residencia, donde en la mañana del miércoles se celebró una eucaristía presidida por el obispo de las diócesis de Ciudad Rodrigo y Salamanca, monseñor José Luis Retana, quien estuvo acompañado por Fernando Díaz-Bailón y varios sacerdotes.
La celebración congregó a una nutrida representación de la comunidad que cada día da vida a San José: los propios residentes, las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, trabajadoras del centro, familiares y otras personas vinculadas a la Residencia que quisieron sumarse a esta jornada de especial significado.
La figura de Santa Teresa de Jesús Jornet Ibars estuvo muy presente a lo largo de la celebración, no solo por tratarse de la fundadora de la congregación, sino también por el profundo vínculo que mantiene con quienes, más de un siglo después de su muerte, continúan desarrollando su obra de atención y cuidado a las personas mayores.
Al término de la eucaristía, los asistentes tuvieron la oportunidad de venerar y besar la reliquia de Santa Teresa de Jesús Jornet Ibars, patrona de la ancianidad, en un gesto que puso el broche a la celebración religiosa.
Durante su homilía, monseñor José Luis Retana se dirigió especialmente tanto a los residentes como a quienes tienen encomendada su atención y cuidado, poniendo en valor la relación cotidiana que se establece entre ambos y que, en sus palabras, constituye un auténtico ejemplo de sociedad.
Una jornada, en definitiva, marcada por la devoción y el recuerdo a la fundadora de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, pero también por el reconocimiento a una labor que, desde San José, continúa teniendo como centro a las personas mayores y su dignidad.