Tus palabras esparcidas por la estrofa, sin gaviotas, ni un sol que las alumbre, las buscaré en las esquinas de los versos, cuando topen con los márgenes y suenen, y queden mudas, como monedas caídas del bolsillo, rodadas por el suelo, camino a la compra del mercado.
0. Pórtico
No desearíamos dejar sin su pórtico esta poesía, Cine Mexicano 2.0. Su composición, en un arco de tiempo indefinido, ha puesto de relieve no solo lo que había pensado en el principio, sino también lo que ha encontrado al final.
En términos generales —en otro orden de cosas—, la poesía, como género literario, cumple una función: comunica aquello que no habría podido decirse de otro modo (recojo la idea de una conversación en Salamanca, años atrás). El poema casi nunca avanza en línea recta, por más que sus versos estén sobrios y cuerdos, como los presentes.
El pórtico del Cine Mexicano 2.0 podría agregar otro dato. Pone de relieve un mosaico de teselas vivas, a veces reales, otras no, en la órbita vagabunda de una persona estable.
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Juan Angel Torres Rechy
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I. Cine Mexicano 2.0
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Si cabes con tus ojos infinitos y las palmas de tus manos,
en el espacio en blanco de mis ojos quedos,
el mar azul y el cielo sin nubes surgirán de tu vista,
cambiantes.
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La marea,
los pájaros dispersos,
la sal,
un barco,
la espuma en el rompiente de las olas,
las botellas sin mensajes en la playa.
Tu cabello, tus hombros.
***
El brillo de tus mejillas esculpidas,
al lado de tu boca enigmática,
caerá anochecido, oscuro, en mis párpados en vilo,
cuando pierdan el sueño, cuando lo hayan recuperado,
sin sentirlo,
como si fuera algo de otro mundo.
***
Ese destello plateado de tus mejillas, sin ninguna luna dibujada,
crepitará concorde con el coro uniforme de tus dientes extáticos.
***
Tu collar de perlas, tu bisutería, las cuentas del rosario abatidas,
la hora del reloj sin nuestro siglo,
el perfume percibido en la feria, en el parque.
***
Tus mejillas reverberarán en la piedra de obsidiana de la torre del castillo de arena,
al lado de la cubeta y la pala.
***
Tus palabras esparcidas por la estrofa,
sin gaviotas,
ni un sol que las alumbre,
las buscaré en las esquinas de los versos,
cuando topen con los márgenes,
y suenen
y queden mudas,
como monedas caídas del bolsillo,
rodadas por el suelo,
camino a la compra del mercado.
***
Tu imagen emergerá de un poema inédito,
que dé cuenta de tu figura austera y mi silencio ornamentado.
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II. Añadidura
Así termina, por ahora, la poesía. Fin. Es cierto que la primera lectura arroja la imagen de una persona en distintos escenarios. Debido al título, podríamos pensar en sets de grabación. Vemos al inicio una mirada, una moneda, una rosa, el mar, la noche, la playa, el mercado. Pero probablemente no sea la persona lo que importe aquí, sino los escenarios que la resaltan y encumbran. Explicaremos el porqué.
Nuestro propósito en el poema consistió, en parte, en descubrir lo que el poema mismo pretendía comunicar. No nos encontramos por primera vez ante una obra como esta, que dicta al autor lo que quiere expresar. En este caso, se trató de la dimensión poética de un país, reducido a un puñado de flecos sencillos, recortados, ornamentados (en la mejor de las situaciones). El conjunto recibió su floritura de una mujer desconocida.
Una última impresión que podríamos recoger de la experiencia de escritura de Cine Mexicano 2.0 sería aquello que ya hemos vivido antes y que acabamos de mencionar arriba: el proceso mecánico del ensamblaje de las piezas (versos, estrofas, sustantivos, adejtivos, verbos, etc.) enseñó al autor una forma de mirar, pensar, sentir. Bajo esta premisa, no quedaría fuera de lugar sostener que el autor dio a luz su poesía con la finalidad de descubrir lo que ella deseaba comunicarle.
Cine Mexicano 2.0 refleja el deseo de conocer a una persona. Ese deseo, en realidad, consiste en el descubrimiento de un caudal poético interior, que se activa al contacto con un entorno específico. La mirada crea ese entorno, así como el entorno crea la mirada. La poesía solamente calca esa realidad suspendida en un siglo que por definición aspira a la eternidad. La botella de cristal en la playa, en una de las estrofas, posiblemente sí contenía un mensaje sellado con un corcho.
III. Relectura
Hay una imagen en los Evangelios donde se dice que de haber callado la humanidad, las piedras hubieran hablado. Ahora cuando releemos nuestra columna, publicada en Salamanca rtv al día, el pasado sábado 22 de agosto, pensamos que nos hubiera gustado haber incluido una idea más. Del mismo modo que el impacto de una piedra en el agua genera un conjunto de ondas, así aquí nosotros no hemos hecho nada más que dar constancia de ese efecto, provocado por el impacto de otro tipo de piedra, pequeña, de un guijarro podríamos decir, en otro cuerpo de agua.
IV. Correo electrónico después de la publicación de la columna
Lamentablemente —le escribía a una amistad por correo electrónico— no alcancé a incluir ese párrafo donde se cita el Evangelio, la piedra y el agua, en la publicación de la columna. Tal como esas piedras habrían dicho lo omitido por la humanidad, del mismo modo ahora, en sentido inverso, la poesía habría dicho lo que antes la persona habría callado. Por esta razón decíamos párrafos arriba que la poesía (y el arte y cualquier oficio u profesión) comunica lo que no habría podido decirse de otro modo. Si retomáramos la idea del Evangelio, no quedaría fuera de lugar equiparar la poesía a las piedras.
V. Respuesta a ese correo electrónico
La respuesta de mi amistad, igualmente por correo electrónico, la omitiré por el momento. No pretendemos echar abajo el único mérito que acaso podría comportar nuestro escrito, la brevedad. Valga decir, para despedirnos, que buscaremos a otros columnistas de nuestra prensa. Apreciaremos, por ejemplo, cómo suena su voz cuando los leemos. ¿No les pasa a ustedes que escuchan a la persona cuando la leen?
Bueno —volviendo al tema anterior, de la respuesta de mi amistad—, sí agregaré su correo electrónico, finalmente, aunque signifique añadir un párrafo y acabar con la virtud que le quedaba a nuestro escrito, la brevedad. Cuando él vio el título de la columna, tenía en mente a María Félix, Chavela Vargas, Dolores del Río, Elsa Aguirre, etc. «No encuentro nada de lo evocado por el título, por más que el adjetivo 2.0 sugiera una novedad», me escribió. «Tienes razón», le contesté. «Nada evoca lo anunciado por el título. ¿Tú qué nombre le darías al poema», pregunté. El contestó, en una conversación que había migrado del correo electrónico al WhatsApp: «Poema para una vida nueva electrónica». Yo escribí: «La vida nueva, salvando los siglos de distancia, me recuerda a Dante, lo podría entender, pero lo de electrónica... no sabría decir dónde cabe aquí». «La próxima semana me respondes», comentó, «mira cómo podría agregar tu entorno electrónico a una composición escrita como esta.»
VI. Vuelta
Son casi las 8 p. m. del viernes 21 de agosto. Estoy en México. En España no tarda en caer la madrugada. En el lugar donde escribo, veo un cuadro de Chagall, uno de van Gogh, dos suyos, uno de Picasso, uno de Ana, otro de Picasso, el Guernica, etc. Hoy por la tarde saludé a un amigo que podría figurar en cualquiera de estas composiciones pictóricas. Mis padres lo conocen. No lejos de aquí, interpretan un danzón en un barrio mágico que celebra su tercer aniversario de ser precisamente un barrio mágico.
Escribo esto movido por una razón: a un matrimonio le gusta decir la frase de Goethe (me parece que sí es suya), «detente, instante, eres tan hermoso». Yo no paro de escucharla en la cabeza. Por este motivo, además, compondré un poema que hable de un escenario de mi visita a México, que quede enmarcado, quizá, bajo un título como Cine Mexicano 2.0. Sí, aunque tiempo atrás haya dejado la poesía, me sentaré al escritorio a ver qué puedo escribir de nuevo.
Comenzaré por el epígrafe, de Luis Rosales, por ejemplo, con un verso del poema «Cómo es posible que la predestinación a veces llegue tarde», de Diario de una resurrección: «y hay amores que duran algo menos que un beso».
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22 de agosto de 2026
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