Un aficionado resultó herido al caer de una talanquera cuando uno de los toros se dio la vuelta durante el recorrido
Fuenteguinaldo ha vivido este viernes el primero de los cuatro Encierros a Caballo programados con motivo de sus fiestas de San Bartolomé, una cita que volvió a convertir las calles de la localidad en un escenario multitudinario para miles de aficionados y visitantes llegados desde distintos puntos de la comarca.
El encierro se desarrolló con notable puntualidad. Apenas habían transcurrido quince minutos sobre la hora prevista cuando los cuatro astados de la ganadería alicantina de La Paloma, conducidos por los caballistas, hicieron su entrada en el casco urbano de la Villa. Toros y caballos avanzaron de forma conjunta y bien arropados, ofreciendo una de esas estampas tan características de los encierros tradicionales de la comarca mirobrigense.
A la vistosidad propia del festejo se sumó, además, la presencia de numerosos jinetes ataviados con el traje charro. La indumentaria tradicional aportó una especial plasticidad al recorrido y contribuyó a reforzar la imagen de una fiesta en la que la tradición ecuestre y taurina mantiene todo su protagonismo.
Las calles de Fuenteguinaldo presentaban un aspecto abarrotado. Miles de personas se distribuyeron a lo largo del recorrido para contemplar de cerca uno de los espectáculos más arraigados del calendario festivo guinaldés, en una jornada que sirvió también como anticipo de lo que se espera para este sábado, cuando el hecho de ser fin de semana previsiblemente volverá a incrementar la afluencia de público.
El desarrollo del encierro transcurría con normalidad hasta que uno de los astados, después de haber avanzado ya buena parte del recorrido, se dio inesperadamente la vuelta. El movimiento del animal provocó momentos de desconcierto entre los espectadores, que hasta entonces habían contemplado el paso del encierro con aparente tranquilidad y sin prever que uno de los toros pudiera regresar sobre sus pasos.
La reacción del público fue inmediata. Quienes se encontraban junto al recorrido tuvieron que buscar nuevamente refugio tras las talanqueras mientras el astado emprendía el camino en sentido contrario.
Fue precisamente en ese momento cuando se produjo el incidente más destacado de la mañana. Un aficionado, varón de mediana edad, sufrió una caída desde lo alto de una de las talanqueras cuando trataba de ponerse a salvo ante la proximidad del toro. El hombre tuvo que ser atendido por los servicios sanitarios, con la intervención también de la Guardia Civil. Presentaba una lesión en un brazo y diversas magulladuras como consecuencia del golpe sufrido en la caída.
El incidente, pese al susto generado entre quienes se encontraban en las inmediaciones, no impidió que el encierro continuara hasta completar su recorrido y que los cuatro ejemplares de La Paloma quedaran finalmente encerrados.
Con los astados ya en los corrales, la fiesta no dio por concluida la mañana taurina. La Plaza Mayor, transformada durante estos días en Coso Taurino, acogió posteriormente la suelta de un novillo, que permaneció en el recinto y en las calles adyacentes para disfrute de los aficionados.
El ambiente festivo se prolongó hasta la hora del vermut, cuando las calles comenzaron a llenarse de nuevo de vecinos y visitantes que buscaron el descanso y la conversación en los bares y peñas de la localidad.
Así concluyó el primero de los cuatro Encierros a Caballo de las fiestas de San Bartolomé, una jornada marcada por la multitud, el colorido de los caballistas y la fuerza de una tradición que, un año más, volvió a llevar a miles de personas hasta Fuenteguinaldo.