Barquilla busca declarar Bien de Interés Cultural (BIC) su ancestral tradición de los Ramos Prendidos, celebrada cada 31 de octubre. La propuesta, planteada por el historiador José Ignacio Martín Benito, requiere la elaboración de una memoria técnica coordinada por el Ayuntamiento de Villar de la Yegua y el Centro Cultural «La Flor del Campo».
La localidad de Barquilla acogió una conferencia sobre el origen y la singularidad de su ancestral festividad ígnea de la Noche de Todos los Santos. Durante el encuentro, se plantea formalmente la elaboración de una memoria técnica para solicitar a la Junta de Castilla y León la declaración de esta costumbre como Bien de Interés Cultural.
El Centro Cultural «La Flor del Campo» de Barquilla organizó en la tarde de este lunes, 17 de agosto, una ponencia a cargo de José Ignacio Martín Benito. El ponente, doctor en Historia por la Universidad de Salamanca, desgranó los detalles de esta singular manifestación cultural.
La conferencia se basó en las investigaciones del propio profesor, publicadas en el número de abril de 2026 de la Revista de Folklore. Bajo el título "Recuperación de la memoria. Los Ramos Prendidos de Barquilla (Salamanca). Un festival ígneo en la Noche de Todos los Santos", el estudio rescata el valor de este rito.
Esta antigua tradición, que se celebra cada 31 de octubre fue recuperada hace ocho años tras un largo periodo de olvido. La última vez que se había llevado a cabo de forma ininterrumpida antes de su recuperación fue en el año 1963.
Durante su intervención, el historiador explicó que se trata de un festival ígneo de gran singularidad en la provincia de Salamanca y en toda la Península Ibérica. El ritual simboliza la llegada del "fuego nuevo" para combatir las tinieblas y el frío invernal.
La esencia de esta manifestación popular queda reflejada en unos versos dedicados a la festividad, que describen cómo las antorchas silenciosas descienden desde el Calvario portadas por los vecinos. Estas antorchas se elaboran con escobas enrolladas en vástagos de encina.
Los participantes recorren las calles de la localidad jaleados por el público hasta confluir en la plaza de Barquilla. En este espacio común se deposita el fuego, recreando un rito ancestral de renovación y comunidad en la víspera de Todos los Santos.
Martín Benito planteó la conveniencia de elaborar una memoria histórica y etnográfica detallada sobre la celebración. Este documento es un requisito previo e indispensable para iniciar el expediente administrativo ante la administración autonómica.
La propuesta se ha trasladado directamente al Centro Cultural «La Flor del Campo» y al Ayuntamiento de Villar de la Yegua, municipio del que depende administrativamente la población de Barquilla. Ambas entidades deberán coordinar los trabajos de documentación.
El objetivo final es que la Junta de Castilla y León otorgue la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de patrimonio inmaterial. Este reconocimiento garantizaría la protección, conservación y difusión de esta muestra del patrimonio salmantino.
Los aspectos fundamentales que definen esta manifestación cultural y su proceso de recuperación son los siguientes:
La fuerza visual y simbólica de esta tradición ha quedado plasmada en un poema que describe el discurrir de la comitiva por las calles del municipio:
"Antorchas silenciosas descienden del Calvario, cargadas a los hombros de nuevos prometos; escobas enrolladas en vástagos de encina encienden en la noche la luz de la esperanza.
El pueblo se congrega esperando el milagro, de la luz renovada que llega desde el monte, del calor concentrado que aviva los hogares, que combaten tinieblas y el frío del invierno.
Tradición rescatada de secretos antiguos, liberada de olvidos y memorias dormidas que celebran con júbilo, aunque ignoran su origen, manteniendo la llama en su doble sentido.
Los titanes del fuego ya recorren las calles, jaleados con voces y vítores de ánimo, y enfilan el trayecto que lleva hasta la plaza, donde dejan el fuego robado en el Olimpo".