Los fondos obtenidos se destinarán íntegramente a sufragar las necesidades de la parroquia local. La jornada también ha estado marcada por el 34.º aniversario de la ordenación del párroco Juan Carlos Bernardos.
Aldea del Obispo ha celebrado este sábado la festividad de Nuestra Señora de la Asunción con una jornada marcada por la tradición religiosa y la participación de los vecinos. Uno de los momentos más esperados ha sido la tradicional puja de las Roscas de Nuestra Señora, que ha tenido lugar a las puertas del templo parroquial y que ha permitido recaudar fondos para las necesidades de la parroquia.
Los actos han comenzado con una solemne eucaristía, presidida por el párroco de la localidad, Juan Carlos Bernardos, que ha vivido además una jornada especialmente significativa al cumplirse el 34.º aniversario de su ordenación sacerdotal.
La celebración ha contado con el acompañamiento musical del coro La Peña Bendita, cuyos integrantes han interpretado diferentes cantos litúrgicos durante la misa, contribuyendo a la solemnidad de la festividad.
Una vez finalizado el oficio religioso, vecinos y visitantes se han trasladado al exterior de la iglesia para participar en la tradicional subasta de las Roscas de Nuestra Señora, una costumbre que cada año reúne a numerosos vecinos y que permite mantener viva una de las tradiciones populares vinculadas a esta festividad.
En esta edición, las roscas han sido donadas por las vecinas Andrea Sánchez y Luisa González. La primera de ellas ha alcanzado una puja de 325 euros y ha sido adquirida por el propio párroco, Juan Carlos Bernardos. La segunda ha llegado hasta los 350 euros, siendo adjudicada al grupo local conocido como las Chicas Todo Terreno.
De esta forma, la subasta ha permitido alcanzar una recaudación total de 675 euros, que será destinada íntegramente a sufragar las necesidades de la parroquia de Aldea del Obispo, contribuyendo al mantenimiento del templo y al desarrollo de sus actividades.
La jornada ha vuelto a poner de manifiesto la importancia de las tradiciones religiosas y populares en la vida de Aldea del Obispo, con una celebración que combina devoción, participación vecinal y convivencia en torno a una costumbre que continúa pasando de generación en generación.