La Asociación de Documentación y Estudio de El Rebollar ha organizado en Robleda su tradicional homenaje a las 26 víctimas de la represión de 1936. El acto, celebrado junto al monolito de la localidad, ha servido para reivindicar la memoria histórica ante la progresiva pérdida de los últimos testigos directos de la época.
El municipio salmantino acoge un año más el acto de reconocimiento a los vecinos y forasteros represaliados tras el golpe de Estado. Durante el homenaje, los colectivos memorialistas reivindican la importancia de mantener vivo este recuerdo ante la pérdida de los últimos testigos directos de la época.
El homenaje, celebrado durante la jornada del martes 11 de agosto, se ha desarrollado en su escenario habitual a la entrada de la localidad. Los participantes se han congregado junto al monolito erigido en 2007, un monumento que sirve como símbolo permanente de recuerdo y dignidad para las víctimas de la comarca.
La convocatoria ha corrido a cargo de la Asociación de Documentación y Estudio de El Rebollar, que ha contado con el respaldo de diversos colectivos y simpatizantes del movimiento de recuperación de la Memoria Histórica en la provincia de Salamanca. Asistió el diputado comarcal socialista por la comarca de Ciudad Rodrigo Carlos Fernández Chanca, acompañado por el alcalde de la localidad José Luis Varas.
Durante el transcurso del acto, se ha procedido a la lectura pública de los nombres de las 23 personas plenamente identificadas. El colectivo ha querido recordar también a los tres fallecidos que todavía permanecen sin identificar, sumando un total de 26 víctimas mortales registradas en el municipio a consecuencia de la rebelión militar de 1936.
Los organizadores han incidido en la necesidad de dar continuidad a este tributo anual en un momento especialmente crítico. La progresiva desaparición de los últimos testigos directos de la represión de 1936 hace que la labor de documentación y divulgación sea más necesaria que nunca para las nuevas generaciones.
En el acto se ha insistido en la importancia de mantener el recuerdo "cuando desaparecen los últimos testigos de aquella represión", un hecho que obliga a las asociaciones a redoblar esfuerzos para que la historia de estos 26 vecinos no caiga en el olvido ante la falta de un relevo generacional directo.