Ciudad Rodrigo ha inaugurado la celebración de su cuadragésimo Martes Mayor con un emotivo pregón a cargo de Ángel Centeno, comerciante jubilado, quien hizo un repaso por la historia y resistencia del comercio local mirobrigense. Durante su intervención, el pregonero repasó los oficios tradicionales de la ciudad y alertó sobre la desaparición de casi el 70 % del sector, proponiendo medidas de futuro como la creación de una marca comercial local.
En una calurosa noche de agosto y en vísperas de un excepcional eclipse solar, que se emuló por casualidad con la cúpula de la capilla de Cerralbo, Ciudad Rodrigo ha dado el pistoletazo de salida a la celebración de la cuadragésima edición del Martes Mayor en una abarrotada Plaza del Buen Alcalde, testigo del comercio tradicional cada martes.
El encargado de pronunciar el emotivo pregón ha sido Ángel Centeno, comerciante jubilado, quien ha ofrecido un sentido homenaje a la historia, evolución y resistencia del comercio local mirobrigense, un sector que ha definido como "el alma y la identidad de la ciudad".
El acto comenzó con la presentación del pregonero por parte de la delegada de comercio Paola Muñoz, detallando su trayectoria profesional de la imagen, el electrodoméstico y la telecomunicación, en presencia de la Corporación Municipal, el Diputado comarcal Gerardo Marcos y el presidente de los empresarios y trabajadores autónomos de la Comarca de Ciudad Rodrigo ( Afecir) David Bernal.
Comenzó el pregonero su intervención con palabras de agradecimiento al alcalde de Ciudad Rodrigo, Marcos Iglesias, y a los miembros de la Corporación Municipal por brindarle la oportunidad de pregonar esta señalada festividad. Ángel, hijo de comerciantes y con años de experiencia detrás de un mostrador, felicitó efusivamente a la familia Álvarez Vicente, homenajeada en esta edición, personificando el reconocimiento en Aurora, a quien definió como una incansable trabajadora desde su niñez en el taller, la ferretería y el bar familiar, y posteriormente junto a su marido Roge en su mercería (Lanas Aurora).
Un viaje por la historia de los pregones y los oficios callejeros
Durante su intervención, el pregonero realizó un recorrido histórico por la evolución de la publicidad oral y las ventas en la calle. Recordó la figura de los antiguos alguaciles del Ayuntamiento, que anunciaban bandos municipales tras tocar la corneta, destacando al popular Perejil con su enorme gorra de plato, una función que más tarde sería sustituida por la megafonía de las iglesias. También rememoró a los serenos, encargados de la seguridad nocturna y el alumbrado, personificados en el señor Zamarro.
Ángel Centeno se remontó a los siglos XV y XVI para rescatar la figura del buhonero o mercachifle, el primer comerciante ambulante que vendía puerta a puerta con una cesta al hombro y una cayada como vara de medir. A partir de esta tradición, detalló una exhaustiva lista de artesanos y vendedores que recorrieron las calles de Ciudad Rodrigo pregonando sus mercancías:
El pregonero también recordó el bullicio de los mercados históricos en la Plaza de la Fruta, la Plaza de la Verdura, la calle del Rollo o el Árbol Gordo, donde los hortelanos de la Vega del Águeda ofrecían sus productos y los serranos vendían aceitunas, almendras, miel, castañas y turrón.
Lecheros, panaderos y pregoneras de la ciudad
El pregón continuó rescatando del olvido a los lecheros que repartían en burro o bicicleta, midiendo los cuartillos en jarras de latón, entre los que citó a Gerebe, El Merlo, Mariano, Jandro, Enrique, Laudencio, la Sra María, la Sra Mercedes, Juan Antonio, Tere, Maxi, Quintín, Chago y Perancho.
Asimismo, se rindió homenaje a los panaderos de los arrabales y del interior de las murallas, destacando sus hornos de leña y el reparto diario en carros o serones. Entre ellos se nombró a:
Las pregoneras de productos de alimentación también tuvieron su espacio, como las hermanas Enriqueta y Encarna Gudiño, y Rosario Cruz Mona con sus churros; la señora Serafina López con sus bollos y rosquillas; la señora Lorenza con sus dulces; y la señora Geno, que repartía pescado desde la estación de tren hasta la calle Santa Clara. Del mismo modo, se recordó a los pescadores del río como Reyes, Pozaco, Ángel (hermano de Ramón de La Única), Pedro Monjo, Manuel Herrero Sardi y su sobrino Carlos, quienes vendían bogas, barbos, anguilas, tencas, truchas, ranas y cangrejos.
Oficios de calle, talleres y comercios tradicionales
El pregonero no se olvidó de los capadores, de los carteros como el señor Guillermo y don Germán, ni de los cisqueros y carboneros que transportaban sacos en mulas y burros, entre los que citó a Arturo Ronco de La Única, Florentino Zamarreño Carolina, Los Pichoga, su primo Juanito, Poleo, Dionisio Pirolo y sus hijos, Los Caboyas, Los Jollines, Clamades Vicente, la Viuda de Morales, el señor Arsenio, el Sr. Quico y la Sra. Tomasa. También recordó a los chatarreros señor Berna y Tiquio, a Colás Cocina con sus cántaras de agua, y a Joaqui y Félix Zapatero repartiendo folletos de cine.
El pregón detalló la fisonomía de los antiguos talleres de la planta baja, regentados por nombres como los Manzano, Teo, el señor Aquilino, Juvenal, los Caridad, Nando Barco, Eugenio Bernal, los Conde, Vicente, Ángel Rili, Villoria, Trinchet, los hermanos Silvestre, Rivera, Elías Pata, Casado, Repila, el señor Paco, Justo Ortega, Tomás Sánchez o los Foros.
En cuanto a las tiendas tradicionales, Centeno repasó los diferentes sectores que dieron vida a la ciudad:
La transformación económica y el declive del comercio local
El pregonero analizó la evolución socioeconómica de Ciudad Rodrigo, marcada por el Plan de Estabilización de 1959 y el posterior crecimiento demográfico, que llevó a la ciudad de algo más de 12.000 habitantes a mediados de siglo hasta alcanzar las 16.000 almas en los años 90. En este periodo de expansión, la publicidad se modernizó con cuñas de radio locutadas por Pepe Arroyo en la emisora local de Radio Juventud de Ciudad Rodrigo, de la mano de Carlos Cardona y su mujer Carmen, junto a los técnicos Ángel Moro, Manolo Benito y Faustino Marcos Bombi.
El excomerciante recordó otros nombres comerciales que forman parte de la memoria colectiva, como El Llove, Boliche, La Madrileña, San Luis, El Chorlo, El Pilar, La Ideal, Elías, El Pincho, Acera, Manfi, Cema, La Rápida, Pazos, Yorza, Rufo, Quirós, La Charra, El Carmen, El Salmantino, Dorado, Loram, La Corona, Sandalio, El Cañón, Novedades, La Radical, Ortiz, La Espiña, Delgado, Pepe Línea, Matillano, El Ledesmino, Machero, Nieto, La Mirobrigense, Herranz, El Barato, Acebes, Los Bilbaínos, La Confianza, Martínez, Zaera, La Cayetana, Pacheco, La Candelaria, Peraqui, La Tertulia, Trastámara, Agencia Ford, Los Cencerreros, La Argelina, García Mayor o Miróbriga Sport.
Sin embargo, el pregonero lamentó que casi un 70 % de este colectivo comercial ha desaparecido debido al envejecimiento de la población, la competencia global, Internet, las compras online, la escasa rentabilidad, la falta de trabajadores especializados, los impuestos y el difícil relevo generacional.
Propuestas de futuro y proclamación del Martes Mayor
Ante esta situación, el excomerciante hizo un llamamiento a la acción para proteger el comercio tradicional y de proximidad. Entre sus propuestas, sugirió la creación de una marca local comercial, la puesta en común de ideas periódicamente entre todos los gremios e instituciones, la adecuación de horarios a las necesidades de los clientes y la creación de un entorno amable para el peatón, el turista y el comprador. Para lograrlo, instó a la colaboración estrecha entre los comerciantes, la asociación AFECIR, el Ayuntamiento, otras entidades y el público en general.
El pregonero finalizó su intervención proclamando oficialmente la celebración de la festividad del comercio con el Martes Mayor, que este año alcanza su cuadragésima edición, deseando salud y alegría para todos los vecinos y visitantes, y animando a consumir en los establecimientos locales de Ciudad Rodrigo.
Precisamente sería la AFECIR protagonista tras el acto de homenaje a la comerciante Aurora y a la familia Álvarez Vicente de la Mercería y Lanas Aurora.
El consistorio local quiso hacer a la vez un pequeño homenaje a la Asociación de Comerciantes por estos 40 años de Martes Mayor que se hizo visible en la persona de su presidente, David Bernal, como representante del comercio mirobrigense.
Como guinda y cierre del evento, la Rondalla Tres Columnas amenizó al público que abarrotaba la Plaza del Buen Alcalde.