Juventud Taurina de la localidad organizó un encierro de minibueyes que permitió a los niños vivir por primera vez la emoción de correr delante de las reses
El Bodón celebra durante este fin de semana sus fiestas en honor a San Lorenzo, unas jornadas en las que la localidad vuelve a reunir a vecinos, familias y visitantes en torno a una programación que combina tradición, ocio, deporte y convivencia.
Las fiestas arrancaron oficialmente el pasado viernes con el pregón pronunciado por José Corvo, en un acto promovido por la Asociación de Amigos de El Bodón, entidad que colabora activamente en la organización de las celebraciones estivales y que, un año más, ha contribuido a configurar un programa amplio y pensado para todos los públicos.
La jornada del domingo, 9 de agosto, tuvo un marcado carácter taurino y dejó una de las imágenes más entrañables de estas fiestas: la de los niños de El Bodón estrenándose en los encierros. Juventud Taurina de El Bodón organizó un concurrido encierro de minibueyes en el que participaron numerosos niños y niñas, muchos de ellos enfrentándose por primera vez a la experiencia de correr delante de una res.
Las pequeñas reses, llegadas desde Alba de Yeltes, ofrecían la tranquilidad propia de unos animales de corta edad y carácter manso, de modo que la actividad se desarrolló sin peligro. Sin embargo, para los pequeños corredores la sensación era bien distinta. El sonido de los animales, la carrera y la emoción de tenerlos a pocos metros convertían el recorrido en una auténtica iniciación taurina, vivida con la misma ilusión con la que los mayores afrontan un encierro de vaquillas.
Desde las talanqueras y los alrededores, numerosos familiares y aficionados contemplaron con una mezcla de orgullo y diversión las carreras de los más pequeños. Algunos lo hicieron solos y otros de la mano o bajo la atenta mirada de sus padres, pero todos compartieron una experiencia que, para muchos, quedará como uno de esos recuerdos de infancia asociados para siempre a las fiestas del pueblo.
La escena tenía también un evidente componente generacional. Los niños que ayer comenzaban a familiarizarse con el ambiente de los encierros son, en muchos casos, los que mañana podrán continuar una tradición taurina profundamente arraigada en la localidad y en buena parte de la comarca mirobrigense. Una afición que se transmite muchas veces en familia, entre conversaciones, tardes de plaza y fiestas patronales.
Tras el encierro de minibueyes llegó el turno de los mayores con la suelta de vaquillas, que volvió a congregar a un numeroso público. Jóvenes y adultos se animaron a participar en una actividad que mantuvo durante buena parte de la jornada el ambiente taurino en las calles de El Bodón.
La programación continuó por la tarde con una capea popular en la que volvieron a ser protagonistas las vacas utilizadas durante la jornada matinal, a las que se sumó una res donada por la propia Juventud Taurina de El Bodón.
De esta manera, el domingo taurino fue creciendo desde la primera carrera de los niños hasta las faenas de los más experimentados, ofreciendo una jornada en la que distintas generaciones compartieron una misma pasión por el toro.
La noche pondría el contrapunto a la intensa jornada con una macrodiscoteca, encargada de prolongar la fiesta para los más noctámbulos y poner música a las últimas horas de un domingo cargado de actividad.
El programa festivo tendrá este lunes uno de sus momentos más solemnes con la celebración de la misa en honor a San Lorenzo y la posterior procesión, actos religiosos que darán paso a una comida popular abierta a vecinos y visitantes. Será entonces cuando El Bodón vuelva a reunir alrededor de la mesa a buena parte de quienes estos días han convertido sus fiestas patronales en un punto de encuentro para toda la comunidad.