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Jean Claude se despide de La Ribera y pone rumbo a Galicia: “He aprendido a ser un pastor que huele a oveja”
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EL FINAL DE UNA ETAPA SACERDOTAL

Jean Claude se despide de La Ribera y pone rumbo a Galicia: “He aprendido a ser un pastor que huele a oveja”

Lorena Arias
Publicado 08/08/2026 13:46

La Diócesis de Ciudad Rodrigo ha celebrado una comida en honor al sacerdote, que cierra una etapa de diecisiete años al servicio de las parroquias locales

El sacerdote Jean Claude Bizimungu ha celebrado su despedida oficial de las parroquias de La Ribera, después de diecisiete años de ministerio sacerdotal en la Diócesis de Ciudad Rodrigo. El religioso, que en breve partirá hacia Galicia para incorporarse a la Diócesis de Lugo, compartió con vecinos, fieles y compañeros una comida de despedida en la que no faltaron los discursos y las palabras de agradecimiento tanto de una parte como de la otra.

Durante el encuentro, el párroco quiso poner de manifiesto el vínculo que ha establecido durante todos estos años con los pueblos de La Ribera, donde ha llegado a sentirse un vecino más. Precisamente, al echar la vista atrás, reconoce que abandona una tierra muy especial para él, que define como “la niña de mis ojos”, al tiempo que afronta el cambio “con tristeza por lo que dejo y vértigo ante lo desconocido”.

Una acogida generosa

Su llegada a la zona estuvo marcada por la acogida de los vecinos de Barruecopardo, localidad donde inició su ministerio parroquial. Llegó prácticamente “con una maleta y sus libros”, después de estudiar en Salamanca y Madrid, y ser ordenado sacerdote en Ruanda. Fueron los propios habitantes de la localidad salmantina quienes le ayudaron a preparar la casa parroquial, aportándole muebles, ropa de hogar, utensilios y todo lo necesario para comenzar.

Si bien reconoce que, la presencia de un sacerdote africano era una experiencia totalmente nueva para la mayoría de feligreses y que ello dio lugar a alguna anécdota que hoy recuerda con humor, el religioso asegura que recibió una acogida positiva. Aquella experiencia se repetiría posteriormente en otros pueblos, lo que facilitó notablemente su integración, como el propio Jean Claude reconoce.

En este sentido, destaca que su paso por Ciudad Rodrigo le permitió descubrir una forma de ejercer el sacerdocio basada especialmente en la cercanía: “Aquí aprendí a ser un pastor que huele a oveja”, afirma, recordando una expresión del Papa Francisco que resume, a su juicio, lo que han significado estos años de ministerio en las parroquias de la zona.

La despedida también sirvió para recordar los momentos más difíciles de este recorrido, pasando por los cambios en los equipos sacerdotales y las particularidades de cada comunidad, hasta lo que Jean Claude señala como el paso “más duro” de su trayectoria, decir adiós a las personas con las que ha compartido buena parte de su vida.

Nuevos comienzos en tierras gallegas

Ahora comienza una nueva etapa en la zona de Quiroga, dentro de la Diócesis de Lugo. Jean Claude afronta el traslado con el deseo de continuar poniendo al servicio de la Iglesia todo lo aprendido durante estos años.

En sus palabras de despedida, quiso agradecer a sacerdotes, fieles y comunidades parroquiales todo lo recibido y también pidió disculpas por aquellos momentos en los que, debido a sus propias limitaciones, pudiera no haber respondido a las expectativas de los vecinos.

Aunque reconoce que quizá haya aportado “poquita cosa”, asegura que se marcha siendo quien más ha recibido. “He aprendido muchísimo”, afirma. Y, como cierre a esta etapa, dejó un mensaje de esperanza y de cariño hacia quienes durante años han formado parte de su vida: “Muchísimas gracias. El mundo es un pañuelo; no me voy tan lejos y espero que algún día podamos volver a encontrarnos, saludarnos y darnos un abrazo”.