Miércoles, 05 de agosto de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
En La Vídola, la cultura también necesita quien abra la puerta
X

AÑO JUBILAR DE SAN JUAN DE LA CRUZ

En La Vídola, la cultura también necesita quien abra la puerta

Publicado 05/08/2026 17:08

La iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada acogió una nueva representación de esta producción escrita y dirigida por Denis Rafter, dentro de la gira promovida por el Área de Cultura de la Diputación de Salamanca

En ocasiones se dice que una representación teatral llega a un pueblo. En realidad, sucede exactamente lo contrario: alguien abre las puertas para que pueda entrar. Y esa diferencia, aparentemente pequeña, explica buena parte del éxito de iniciativas como Juan, el espíritu del amor.

La iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada de La Vídola acogió una nueva representación de esta producción escrita y dirigida por Denis Rafter, dentro de la gira promovida por el Área de Cultura de la Diputación de Salamanca con motivo del Año Jubilar de San Juan de la Cruz. La actuación contó con la colaboración del Ayuntamiento, la Parroquia y la Diócesis de Salamanca.

Detrás de esa colaboración siempre hay una persona que convierte una idea en realidad. En La Vídola fue el propio alcalde quien asumió ese papel. Él realizó la solicitud para que la obra llegara al municipio, coordinó la fecha con la compañía, mantuvo el contacto con la Parroquia, organizó la acogida del equipo artístico y técnico, difundió la representación entre los vecinos y acompañó al grupo durante toda la jornada.

Es un trabajo que casi nunca aparece en las fotografías ni en los titulares, pero que resulta imprescindible. Sin esa implicación personal sería muy difícil que una producción profesional pudiera recorrer tantos pueblos de la provincia.

La respuesta de los vecinos fue la mejor recompensa. La iglesia reunió a un público atento que siguió la representación con enorme interés y despidió a los cinco intérpretes con una cálida ovación, consciente de haber vivido una tarde diferente.

Después llegaron las despedidas, las conversaciones compartidas y la difusión de las crónicas y fotografías para que el recuerdo permaneciera vivo más allá de aquella tarde. Porque quienes organizan estas actividades saben que la cultura no termina cuando cae el telón; continúa en la memoria de un pueblo.

La Vídola, con apenas un centenar de habitantes, volvió a demostrar que el tamaño de un municipio nunca determina la dimensión de su compromiso con la cultura. A veces basta una persona dispuesta a implicarse para que todo un pueblo pueda disfrutar de una experiencia inolvidable. Y ese trabajo silencioso también merece, de vez en cuando, un aplauso.