La asociación Hispania Nostra ha incluido en su Lista Roja a El Fortín, una fortificación medieval situada entre Martiago y Robledillo de Gata. El monumento carece de protección legal y presenta un grave estado de ruina que amenaza con su desaparición definitiva.
La asociación Hispania Nostra ha incorporado a su Lista Roja de patrimonio en peligro a El Fortín, una histórica construcción militar situada en el límite provincial entre Martiago (Salamanca) y Robledillo de Gata (Cáceres). La decisión se ha tomado ante el progresivo deterioro de la estructura, que amenaza con su inminente desaparición si no se acometen medidas de consolidación.
Este enclave defensivo, ubicado a una altitud de 1.203 metros en plena Sierra de Gata, carece actualmente de cualquier tipo de protección legal específica. Su estado de conservación es calificado como muy deficiente por los expertos, debido a la total ausencia de labores de mantenimiento y a su exposición a las inclemencias meteorológicas de la alta montaña.
La inclusión en este listado busca llamar la atención de las administraciones y de la sociedad civil sobre la necesidad de salvaguardar un elemento singular de la arquitectura militar medieval de la zona. El monumento se asienta sobre terrenos de propiedad privada, pertenecientes a una Sociedad de Montes.
¿Cuál es el origen histórico de esta fortificación?
Los orígenes de El Fortín se remontan a la Edad Media, concretamente a los siglos transcurridos entre el VIII y el XV. Según los estudios del investigador Bruno Baz, la Sierra de Gata se consolidó como una de las líneas fronterizas más activas entre los reinos cristianos y musulmanes tras la histórica batalla de Simancas en el año 939.
Durante los siglos IX y X, la zona sufrió constantes incursiones y razzias cristianas hacia Coria, lo que obligó a fortificar los puntos más elevados del terreno. El Fortín desempeñó un papel crucial en la vigilancia del paso hacia La Golosa por parte de las huestes de Alfonso VI, sirviendo además como enlace visual mediante señales luminosas con otras fortalezas cercanas como Santibáñez el Alto y la Almenara de Gata.
Siglos más tarde, su estratégica ubicación volvió a ser aprovechada durante la Guerra de la Independencia, cuando fue reutilizado como punto de observación y baluarte defensivo frente a las tropas francesas.
La edificación presenta una planta cuadrangular construida íntegramente en pizarra, el material característico de la arquitectura tradicional de la comarca. Según la documentación histórica recogida en 1940, la torre contaba originalmente con una base de tres metros de lado y alcanzaba una altura de cuatro metros.
En la actualidad, la falta de intervenciones ha provocado el derrumbe de gran parte de sus muros, reduciendo la construcción a un cúmulo de ruinas que pierde consistencia con cada temporada invernal. La vegetación y el abandono aceleran un proceso de degradación que Hispania Nostra califica de irreversible si no se actúa con urgencia.
Fotografías e información facilitada por Florencio Rodríguez Vallejo y Miguel Angel Bernal