Con una subvención de más de 214.000 euros de la Junta de Castilla y León y el SEPE, el proyecto se centra en la gestión agroforestal, la restauración de muros de piedra en seco y el pastoreo regenerativo.
Salvatierra de Tormes acoge el desarrollo del programa mixto de formación y empleo "Salva la Tierra", una iniciativa de eco-sostenibilidad agroforestal promovida por la Fundación San Isidro Micas. Este proyecto cuenta con una financiación de 214.836,30 euros, subvencionada por la Junta de Castilla y León y el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).
La acción formativa, que cuenta con un total de diez participantes, comenzó el pasado 1 de marzo de 2026 y tiene prevista su fecha de finalización el 30 de noviembre del mismo año. Durante estos nueve meses, los alumnos adquieren competencias prácticas orientadas a la conservación de los espacios naturales y a la reactivación socioeconómica de la comarca.
Salvatierra de Tormes, una localidad que fue expropiada en su día para la construcción del embalse de Santa Teresa, es actualmente objeto de un plan de recuperación integral. En este proceso participan diversos colectivos, administraciones públicas y la propia fundación, con el objetivo de revertir la despoblación y poner en valor sus recursos.

La colaboración público-privada busca generar un retorno rural mediante la capacitación de profesionales en sectores sostenibles. La Fundación San Isidro Micas, entidad sin ánimo de lucro orientada a la bioeconomía circular y la agroecología, enfoca este programa bajo la premisa de "enseñar a hacer".
Las actuaciones formativas y de trabajo real persiguen los siguientes fines estratégicos:

Desde el inicio de las actividades prácticas el 2 de marzo de 2026, los participantes realizan labores auxiliares de aprovechamiento y mejora de montes. Una de las intervenciones más destacadas es la restauración de los cerramientos de piedra en seco en la zona de las Eras.
Esta técnica tradicional, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2018, se encontraba en un estado de deterioro con riesgo de derrumbe por erosión y presión lateral. El proceso de reconstrucción tradicional a doble hoja incluye:
La utilización de materiales de la propia zona ha permitido maximizar la eficiencia de los trabajos, evitando daños medioambientales y favoreciendo la economía de cercanía.

El programa ha intervenido de forma directa en el camino de Prado Morán, la principal vía de acceso a la dehesa municipal y a diversas explotaciones ganaderas. Esta infraestructura resulta clave para el tránsito diario de tractores, vehículos de emergencia y el mantenimiento de naves rurales.
Los trabajos han ido más allá del simple aporte de grava, resolviendo problemas estructurales de acumulación de agua y estrechamiento en los giros. Las tareas ejecutadas han consistido en el perfilado de cunetas previo desbroce, la retirada del hormigón dañado, la incorporación de grava, la compactación y la colocación de canto rodado para facilitar el filtrado seminatural de las escorrentías.
Durante este mes de agosto, los alumnos desarrollan el módulo dedicado al pastoreo tradicional como herramienta de prevención de incendios. La fundación apuesta por la ganadería regenerativa y un sistema de pastoreo racional para la limpieza de masas forestales y cunetas.
Este modelo aporta múltiples beneficios ambientales y económicos para el territorio:
El proyecto destaca por su apuesta estratégica por el sector femenino y juvenil, especialmente perfiles con formación académica previa ajena al ámbito forestal o ganadero. Esta reorientación profesional desde sectores como la hostelería o la industria busca fijar población activa.
La incorporación de estos colectivos permite diversificar la economía local, aprovechar el talento disponible y garantizar el relevo generacional en actividades esenciales para la sostenibilidad a largo plazo de Salvatierra de Tormes.
El término municipal destaca por su elevado valor patrimonial y natural. El municipio cuenta con un rico patrimonio cultural y arquitectónico que incluye aceñas, molinos, pesqueras, norias, puentes, presas y canales, elementos muy valorados por los propios habitantes.
El río Tormes vertebra el territorio, aportando relevancia ecológica, turística y piscícola, además de albergar especies endémicas y tramos protegidos en reservas naturales junto a restos arqueológicos de gran valor.
Asimismo, las dehesas municipales presentan una notable presencia de encinares y brezales en las zonas bajas de las rañas, situadas entre los 620 y los 750 metros de altitud. Este paisaje, históricamente modelado por el uso tradicional del fuego, conforma un hábitat idóneo para la biodiversidad del monte mediterráneo, salpicado por encinas, quejigos y piruétanos.