La cantante Rozalén ha sido galardonada con el Pandero de Honor en la localidad salmantina de Peñaparda. Este reconocimiento premia su labor de difusión del toque tradicional del 'Ajechao', un ritmo que incorporó en su disco 'Matriz' respetando su estructura original
La celebración de la Fiesta del Pandero Cuadrado en Peñaparda, un municipio salmantino de apenas 200 habitantes, ha dejado una jornada marcada por la emotividad. La reconocida artista Rozalén ha visitado la localidad para recibir el Pandero de Honor, un premio simbólico otorgado por la asociación cultural local.
El origen de este reconocimiento se remonta a hace aproximadamente dos años, cuando la cantante incluyó el ritmo tradicional conocido como el 'Ajechao' en su disco 'Matriz'. Al detectar que la estructura original del toque se había modificado en diversas escuelas de folclore, la Asociación "El pandero cuadrado de Peñaparda" decidió intervenir para mostrarle la ejecución auténtica.
A través de un vídeo demostrativo y gracias a la mediación de Laura, de la familia Mayalde, la agrupación salmantina consiguió hacer llegar a la intérprete el toque genuino de Peñaparda. Este gesto dio inicio a una estrecha relación que ha culminado con la presencia de la cantante en las fiestas del municipio.
"Como conocíamos evidentemente cuál era el ritmo original, nosotros lo que hicimos fue hacer un vídeo con él tal como se toca en Peñaparda", explica Raúl Benito, miembro de la asociación local. El colectivo quería salvaguardar la herencia de históricas tocadoras como la tía Máxima, la tía María, la tía Andrea o Isabelita, cuya madre era la tía Eugenia.
La respuesta de la artista fue inmediata. Raúl Benito relata con humor que recibió un mensaje de voz inesperado: "A mí de repente me llegó una tarde un audio en el que me decía: 'Hola, Raúl, soy María Rozalén'. Yo estaba empanando filetes y allí los dejé". En ese mensaje, la cantante agradeció la corrección y mostró su deseo de visitar la provincia de Salamanca.
La llegada de la artista al municipio se facilitó gracias a la cineasta Sonia Luchena, quien se encontraba grabando un documental en Peñaparda sobre las formas de vida, la transmisión del pandero cuadrado y el papel de la mujer en la tradición.
Luchena, que ya conocía a la cantante, coordinó su primera visita durante la noche de San Juan del año pasado. "La recibimos en Peñaparda, la vestimos de charra, participamos en uno de los capítulos del documental y ella estaba encantada", recuerda Raúl, señalando que desde ese momento pasó a ser simplemente "María" para los vecinos.
El galardón entregado durante la reciente fiesta busca agradecer la difusión del nombre de Peñaparda y de una comarca que a veces resulta desconocida. "Creíamos que era importante reconocer su labor; que una artista tan importante y reconocida, con una música de tanta difusión, hubiera utilizado el pandero cuadrado de Peñaparda", destaca el portavoz.
La artista aceptó la invitación con entusiasmo, revelando un detalle muy significativo sobre su agenda. Según explica Raúl, la propia cantante confesó durante el acto que, en un año en el que había solicitado un periodo de descanso, "solamente había dicho que sí a Peñaparda, a Letur, que es su pueblo, y al Papa cuando vino el Santo Padre a Madrid".
La jornada festiva concluyó con una muestra de folclore compartido. Aprovechando la presencia de integrantes del grupo de folclore Abuela Santa Ana de Albacete, que acudieron con su indumentaria tradicional, se organizó un baile conjunto.
Esta colaboración estrecha los lazos entre ambas regiones, después de que el grupo de Peñaparda devolviera la visita a tierras manchegas el pasado mes de octubre para participar en la fiesta de la Rosa del Azafrán en el pueblo de Santa Ana.
"Se nos ocurrió que, ya que venía María, cantara uno de sus temas tradicionales más conocidos y ellos lo bailaran", concluye Raúl Benito, cerrando un círculo que comenzó con un mensaje de WhatsApp y finalizó en una gran celebración de la identidad salmantina.