Los asistentes disfrutaron de una velada divulgativa en la que pudieron descubrir distintos cuerpos celestes guiados por los miembros de la asociación.
Ciudad Rodrigo en la noche del lunes volvió a mirar al cielo de la mano de la Asociación Astróbriga, que organizó una nueva jornada de observación astronómica en el entorno del Sol, dentro de sus actividades de verano. La actividad reunió a numerosos mirobrigenses, visitantes y curiosos que se acercaron para descubrir algunos de los secretos del firmamento a través de varios telescopios.
Para la ocasión, la asociación instaló cinco telescopios con los que los asistentes pudieron contemplar distintos cuerpos celestes mientras seguían las explicaciones de los integrantes de Astróbriga. La Luna fue uno de los principales atractivos de la velada y pudo observarse desde dos perspectivas diferentes: en uno de los telescopios con pocos aumentos, que permitían verla completa, y en otro con una mayor ampliación, donde los participantes apreciaron con detalle uno de sus cráteres.
La observación continuó con Albireo, una conocida estrella doble formada por una estrella de color azul y otra de tonalidad anaranjada, cuya diferencia cromática llamó la atención de los asistentes.
A través del telescopio Dobson de la asociación también se pudo contemplar el cúmulo globular M13, situado en la constelación de Hércules, una espectacular concentración de cientos de miles de estrellas agrupadas en una pequeña región del espacio.
Y el 5 telescopio el Seestar de Astróbriga, que permitió obtener una imagen de la nebulosa Dumbbell (M27), los restos de una estrella que agotó su vida hace millones de años y que hoy sigue iluminando el cielo con su característico brillo. La observación se llevó a cabo mediante el telescopio Seestar de la asociación, conectado a una tablet, desde la que los asistentes pudieron contemplar en directo la imagen de la nebulosa proyectada por el equipo mientras seguían las explicaciones de los miembros de Astróbriga.
La actividad volvió a acercar la astronomía a todos los públicos de una forma sencilla, didáctica y entretenida, permitiendo que los asistentes disfrutaran de una noche de verano diferente en la que el cielo se convirtió en el mejor escenario para aprender y dejarse sorprender por el universo.