Por sus excelentes condiciones para la práctica de terapias de bosque
La Mata Nacional de Bussaco (Coímbra, Portugal) ha sido reconocida el pasado 17 de julio con el certificado de Bosque Terapéutico, certificación concedida por la Sociedad Internacional de Terapia de Bosque (Internacional Society of Forest Therapy- ISFT).
Este título es la culminación de un proceso de candidatura a la que el Bosque de Bussaco fue sometido por la fundación que lo gestiona junto con Destinature- Agencia para el Desarrollo de Turismo de Naturaleza.
Con el reconocimiento como Bosque Terapéutico, se valoran las excepcionales condiciones ambientales, paisajísticas y naturales de Bussaco para la realización de terapias de bosque, poniendo de relieve sus beneficios para la salud y el bien estar del ser humano, científicamente probados.
Entre las prácticas habituales en Bussaco están los conocidos ‘baños de bosque’ y otras experiencias de relajación consciente, atención plena, meditación y recuperación del equilibrio a través del contacto con la exuberante vegetación de este espacio, situado cerca de Coímbra, al lado de las famosas termas de Luso y a solo 30 km del océano Atlántico.
La creación de este bosque frondoso, formado en su mayor parte por especies exóticas traídas aquí desde las colonias que conformaban el antiguo imperio portugués, está muy vinculada con el aislamiento “del mundanal ruido” practicado por los monjes ascetas.
Los primeros pobladores más o menos fijos de este ‘Boscum Sacro’ fueron unos monjes benedictinos, cuya llegada se produjo en el siglo VI. Más tarde, ya en el siglo XVII, Bussaco fue cedido a la orden de los Carmelitas Descalzos, que transformaron este monte en su particular ‘karmel’, su jardín magnífico de oración, contemplación y recogimiento. Practicaban retiros de silencio en absoluta soledad por periodos prolongados, en pequeñas chozas, -algunas aún se mantienen-, repartidas a lo largo de las 105 hectáreas del parque. Bussaco está rodeado por un muro perimetral que lo aisla completamente del exterior.
En este tupido bosque, entre cuyas hojas y ramas se dice que sobrevuelan más de 130 tipos de mariposas, hay unas 250 especies de plantas catalogadas, distribuidas en tres espacios: Bosque Reliquia, Jardines/ Valle de los Helechos y Arboreto.
El Bosque Reliquia es donde se conservan las especies autóctonas: robles, madroños, laureles o acebos portugueses, ocupando una pequeña franja en el extremo suroeste del parque. La acebeda aquí existente es única en Portugal.
El Jardín Nuevo rodea al Hotel do Bussaco. En él destaca la Cascada de Santa Teresa. El Vale dos Fetos (Valle de los Helechos) está compuesto por helechos de gran altura.
El Arboreto supone el 80% de Bussaco y es el área donde los carmelitas comenzaron la reforestación con plantas exóticas, entre las cuales, el Cedro de Bussaco es la más emblemática. A partir de 1850 se introdujeron especies extranjeras en gran cantidad: secuoyas californianas, araucarias, eucaliptos, camelias o acacias australianas.
El parque tiene varias puertas de acceso, que puede estar restringido si se alcanza un límite de ocupación. La mayor parte de visitantes accede a pie o en bicicleta, prácticamente solo entran en coche los huéspedes del hotel. Si entramos en vehículo motorizado, hay que pagar entrada (salvo para los alojados en el Palace Hotel do Bussaco), siendo ésta gratuita para el resto de los visitantes (viandantes, ciclistas).
Suele ser aconsejable adentrarse en la gran mata que es Bussaco en compañía de otros. Aunque los múltiples senderos están señalizados, podemos desorientarnos momentáneamente, debido a la densidad de la vegetación en algunos caminos, que hace que la luz que se filtra sea escasa.
También se organizan visitas guiadas y, en los últimos años, terapias de bosque.
En 2022 Destinature organizó aquí un congreso internacional sobre los bosques y su potencial para la salud. Esta agencia se dedica al turismo de naturaleza, principalmente, en la región Centro de Portugal.
La Mata Nacional de Bussaco, en la sierra del mismo nombre (Serra do Bussaco), a 549 metros de altitud y con gran influencia atlántica en su microclima, es el primer Bosque Terapéutico certificado en la península ibérica y el quinto que obtiene este reconocimiento en Europa.