Anselmo Matilla Santos y José Efraín Peinado Hernández han tomado posesión como nuevos canónigos de la Catedral de Ciudad Rodrigo. La ceremonia estuvo presidida por el obispo Mons. José Luis Retana, quien recordó que este cargo es un servicio pastoral y no un mérito honorífico.
La Catedral de Santa María de Ciudad Rodrigo ha acogido la toma de posesión de los sacerdotes Anselmo Matilla Santos y José Efraín Peinado Hernández como nuevos canónigos de su Cabildo Catedralicio. El acto, de gran solemnidad litúrgica, estuvo presidido por el obispo de la Diócesis civitatense, Mons. José Luis Retana Gozalo.
Durante el rito, se procedió a la lectura de los decretos de nombramiento antes de que ambos sacerdotes juraran de forma individual guardar los Estatutos capitulares del templo. Posteriormente, los nuevos canónigos ocuparon físicamente sus respectivas sillas en el coro alto de la seo mirobrigense.
La ceremonia concluyó con la felicitación de los miembros del Cabildo y las palabras de bienvenida del prelado, quien incidió en la trascendencia pastoral de este ministerio y en la necesidad de mantener la excelencia en el culto público de la primera iglesia de la diócesis.
Distribución en el coro alto de la Catedral
El protocolo de toma de posesión determinó la ubicación exacta de los nuevos cargos en la sillería. Anselmo Matilla Santos pasó a ocupar la silla novena del coro alto, situada en el lado de la nave del Evangelio, a la izquierda de la cátedra episcopal.
Por su parte, José Efraín Peinado Hernández tomó posesión de la silla décima del coro alto, en el lado de la nave de la Epístola, correspondiente a la derecha del asiento del obispo. Este gesto simboliza su incorporación activa a las funciones litúrgicas del Cabildo.
Un servicio pastoral alejado de honores
En su alocución, Mons. José Luis Retana recordó que la principal tarea del Cabildo es dignificar el culto en la Catedral, que debe erigirse como el centro de la vida litúrgica de toda la comunidad diocesana. El obispo insistió en que las celebraciones solemnes expresan la unidad de la Iglesia local.
Asimismo, el prelado fue tajante al señalar que este nombramiento no debe considerarse un mérito curricular. «El ser canónigo no es un adorno brillante en el currículum de un sacerdote», aseveró Retana, remarcando que cualquier responsabilidad eclesial es, ante todo, un servicio para comunicar a Cristo al pueblo.
Finalmente, el obispo agradeció la generosa disposición de los dos sacerdotes para asumir este importante servicio diocesano y encomendó su labor a la protección de la Santísima Virgen, destacando el papel histórico del Cabildo en la conservación de la liturgia y la cultura en Ciudad Rodrigo.