Cuatro astados de la ganadería extremeña protagonizan una carrera vistosa, rápida y sin incidentes
Los Festejos Taurinos Populares de San Buenaventura vivieron este lunes su tercera jornada consecutiva con un encierro que recuperó la rapidez característica de las carreras moralejanas. Esta celebración ostenta desde 2014 esta distinción concedida por la Consejería de Hacienda y Administración Pública de la Junta de Extremadura, reconocimiento del que únicamente disfrutan cuatro municipios de la región, además de contar con la denominacion de Fiestas de Interés Turístico Regional.
Los cuatro astados de la ganadería extremeña Carmen Valiente fueron los protagonistas de una carrera seguida por miles de aficionados. Aunque la afluencia de público fue algo menor que durante el intenso fin de semana festivo, las calles volvieron a presentar un magnífico ambiente, con numerosos corredores dispuestos a medirse a las reses.
Los ejemplares de Carmen Valiente imprimieron desde la salida un galope franco y sostenido que permitió completar el recorrido en poco más de dos minutos, devolviendo al encierro los tiempos habituales de esta cita taurina. La diferencia fue notable respecto a la jornada dominical, cuando las reses de Victorino Martín prolongaron el festejo hasta cerca de los veinte minutos al permanecer varios minutos en el ruedo antes de entrar en los corrales.
La carrera dejó además imágenes de mayor lucimiento para los corredores, que pudieron ganar la cara a los toros en distintos tramos del recorrido, ofreciendo carreras más ajustadas y vistosas que las protagonizadas la víspera ante los imponentes «Patas Blancas» de Victorino Martín.
El balance final volvió a ser positivo, ya que el encierro concluyó sin que fuera necesario lamentar daños personales.
Como marca la tradición, una vez finalizada la conducción de las reses tuvo lugar en la plaza de toros la popular capea con una vaquilla. El festejo dejó algunos momentos de tensión cuando el animal consiguió colarse entre las talanqueras verticales de uno de los laterales del coso, sembrando la sorpresa entre los presentes. La rápida intervención de varios mozos permitió reducir a la res y devolverla al albero, restableciendo la normalidad para que la capea continuara sin mayores consecuencias.