La etapa entre Bilbao y Santander cierra el Camino del Norte, una aventura que han recorrido por tramos durante los últimos años.
La pasión por el Camino de Santiago ha vuelto a reunir este verano a cuatro integrantes del Grupo de Amigos del Camino de Santiago, que han retomado una vez más su tradicional peregrinación estival para afrontar un nuevo tramo de la ruta jacobea. En esta ocasión, los cuatro amigos han recorrido los 126 kilómetros que separan Bilbao de Santander, completando así el Camino del Norte.
La expedición les ha permitido disfrutar de algunos de los paisajes más emblemáticos de la cornisa cantábrica, atravesando localidades y senderos que convierten esta ruta en una de las más bellas y exigentes para los peregrinos que se dirigen a Santiago de Compostela.
Con esta etapa, el grupo cierra un proyecto que ha ido desarrollando durante los últimos años. En anteriores veranos habían recorrido los tramos comprendidos entre Santander y Llanes, Llanes y Avilés, Avilés y La Caridad, La Caridad y Vilalba y, posteriormente, el recorrido entre Baamonde —la localidad situada a continuación de Vilalba— y Santiago de Compostela. El trayecto realizado este verano entre Bilbao y Santander les ha permitido completar definitivamente todos los kilómetros del Camino del Norte.
Esta no ha sido, sin embargo, la única experiencia jacobea del grupo. Antes de iniciar este reto, los cuatro amigos ya habían completado el Camino Portugués, desde Tui hasta Santiago de Compostela, así como el Camino Francés en su recorrido original, desde Saint-Jean-Pied-de-Port hasta Santiago, prolongando posteriormente la peregrinación hasta Finisterre.
Más allá del desafío físico, el viaje ha vuelto a estar marcado por el compañerismo y la amistad que une a este grupo desde hace años. Jornada tras jornada, los cuatro peregrinos han compartido kilómetros de caminata, experiencias y momentos de convivencia, manteniendo viva una tradición que repiten cada verano.
Con esta nueva aventura, los cuatro amigos demuestran que la ilusión, la constancia y el deseo de seguir descubriendo nuevas rutas jacobeas continúan siendo el mejor impulso para volver a calzarse las botas y emprender el camino un año más.