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Ciudad Rodrigo honra la memoria de los defensores del Sitio de 1810 con un solemne homenaje militar
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Jornadas Napoleónicas

Ciudad Rodrigo honra la memoria de los defensores del Sitio de 1810 con un solemne homenaje militar

Publicado 10/07/2026 13:27

La parada castrense, recuperada para las Jornadas Napoleónicas, realza el tributo al general Herrasti y a quienes entregaron su vida durante el asedio francés

La mañana del 10 de julio de 1810 debió de amanecer, probablemente, con un cielo tan despejado como el que este viernes envolvía Ciudad Rodrigo. El sol iluminaba entonces una ciudad que estaba a punto de afrontar uno de los episodios más dramáticos de su historia. Aquel día, sin embargo, el silencio quedó pronto roto por el estruendo de la artillería, el humo de los cañones y el incesante relinchar de la caballería francesa, que cercaba la fortaleza mirobrigense con el propósito de doblegar la férrea resistencia de sus defensores.

Doscientos dieciséis años después, el paisaje es muy distinto. El humo ha desaparecido y el sonido de las armas ha dejado paso a los acordes de la música militar y al ceremonial castrense. Sin embargo, permanece intacta la voluntad de recordar a quienes protagonizaron aquel capítulo decisivo de la Guerra de la Independencia. Ciudad Rodrigo volvió a rendir homenaje al general Andrés Pérez de Herrasti y a todos los hombres que perdieron la vida durante los casi tres meses que duró el asedio impuesto por el ejército napoleónico, muy superior en efectivosa un ejército francés con unos 65.000 soldados frente a los 5.500 españoles, según historiadores, al que con determinación y sacrificio, resistía tras las murallas.

Las Jornadas Napoleónicas recuperaron además uno de sus actos más emblemáticos: la parada y desfile militar. Su celebración, finalmente posible después de que una primera solicitud fuera denegada por el Ministerio de Defensa, devolvió a la plaza General Herrasti una imagen de especial solemnidad y reforzó el carácter histórico y conmemorativo de esta cita que cada año revive uno de los episodios más trascendentales del pasado mirobrigense.

El acto estuvo presidido por el teniente coronel Roberto Martín Palomino, jefe de la Plana Mayor del Regimiento de Especialidades de Ingenieros nº 11. Junto a él participaron el sargento Alejandro Cabrero Martín, al mando de la formación, un piquete de honores y la Banda de Guerra del REI 11. El capitán de la Guardia Civil, Pablo Gatell y el jefe de la Policía Local Narciso Caridad. Tampoco faltó la representación institucional, encabezada por el alcalde de Ciudad Rodrigo, Marcos Iglesias, acompañado por miembros de la Corporación Municipal, así como el obispo de la diócesis Civitatense, José Luis Retana.

Con la puntualidad propia del ceremonial militar, la ceremonia comenzó con el izado de la bandera nacional junto al lienzo de muralla. A continuación tuvo lugar uno de los momentos de mayor carga simbólica: el homenaje a los caídos por España, escenificado mediante el encendido del pebetero y la colocación de una corona de laurel a los pies del monumento dedicado al general Herrasti. El teniente coronel Roberto Martín Palomino y el alcalde Marcos Iglesias depositaron conjuntamente la ofrenda floral, en un gesto de reconocimiento hacia quienes defendieron la plaza hasta el límite de sus fuerzas.

El acto tras el cántico de "La muerte no es el Final" concluyó con la interpretación del Himno de Ingenieros y la retirada del piquete de honores, que abandonó la plaza tras solicitar reglamentariamente permiso a su mando, poniendo así el broche a una ceremonia cargada de simbolismo, tradición y respeto por la historia.

Numerosos mirobrigenses siguieron el homenaje desde los alrededores de la plaza General Herrasti, compartiendo una mañana luminosa que sirvió para reafirmar el vínculo de la ciudad con uno de los episodios que mejor definen su identidad histórica. Porque Ciudad Rodrigo no solo conserva el legado material de aquel asedio en sus murallas; mantiene también viva la memoria de quienes las defendieron con una resistencia que forma parte del patrimonio colectivo de España.