Cinco meses después de su puesta en marcha, el proyecto alcanza su ecuador con avances en la recuperación del patrimonio y la profesionalización de los alumnos
El programa mixto de formación y empleo 'El Charaíl' continúa avanzando hacia mitad de trayecto, cinco meses después de arrancar con un grupo de ocho alumnos sin experiencia en el manejo de la piedra tradicional, que hoy se desenvuelven con soltura entre los escombros y la maquinaria. Se trata de una iniciativa promovida por el Ayuntamiento de Peralejos de Abajo y financiada por el Servicio Público de Empleo de Castilla y León (Ecyl), cuya finalidad es doble: restaurar el patrimonio municipal y formar a personas desempleadas en sectores específicos, para su posterior incorporación al mercado laboral o a otras titulaciones superiores.
En la localidad salmantina, el proyecto tiene como objetivo principal la recuperación del entorno de ‘El Charaíl’, un antiguo abrevadero en desuso que aspira a convertirse en un renovado espacio destinado a la cultura y al ocio. Desde que se iniciaron las obras, en marzo de este año, las clases teóricas y las prácticas han dado sus frutos. Tras una primera y modesta toma de contacto en el ‘Parque del Potro’, donde los alumnos perimetraron el área con muros de piedra y colocaron un alcorque, las tareas han avanzado hasta la restauración de uno de los edificios que conformarán el complejo recreativo de ‘El Charaíl’.
"Aquí se sitúa la parte más importante de la obra y la más interesante, en todos los sentidos", asegura el profesor José Antonio Renilla, que supervisa de cerca la evolución de los estudiantes. “La mayoría nunca había trabajado el ámbito de la piedra tradicional y ya ha ido cogiendo un poco de ritmo, con lo cual estamos avanzando bastante. Luego, algunos se van especializando en poner piedras, otros en paramentos verticales, otros en temas de prevención y seguridad. Pero, pese a eso, estando a mitad del proyecto, podemos decir que todos van al unísono", explica.
Las obras se mantendrán en marcha hasta finales de noviembre, según las previsiones, cuando también concluirá la formación del alumnado, consistente tanto en una parte teórica como en una práctica. "Con eso vamos sobrellevando el calor porque, cuando empieza a calentar, nos vamos a clase a copiar teoría y estamos mejor allí", afirma Raúl, uno de los estudiantes.
El aula, que es también el área de descanso y reunión tras las obras, está situada en el antiguo colegio, equipada con mesas, pizarra y todo el material.
"Yo me enteré de esto por el Ecyl, y me pareció una buena oportunidad. Al final, es aprender un oficio nuevo, que nunca está de más, mientras ganas un sueldo. Creo que está bastante bien", asegura Daniel, otro de los alumnos.
Entre sus compañeros figura una única mujer, quien asegura que "la gente se sorprende” al descubrirla trabajando en las obras en medio de los hombres. Reconoce, sin embargo, que el oficio exige vocación. "Esto tiene que gustarte, porque, si no, es duro", especialmente, como ella misma señala, durante las jornadas marcadas por las altas temperaturas estivales.
La recuperación del patrimonio se está llevando a cabo respetando al máximo la arquitectura tradicional de Peralejos de Abajo, como incide el profesor Renilla. Para ello, el equipo trabaja casi exclusivamente con materiales procedentes del propio entorno. "Tratamos de utilizar todos los recursos autóctonos que sean posibles. Mañana mismo, de hecho, nos va a llegar un cargamento de piedra de Villavieja", señala.
La maquinaria disponible responde, de igual forma, a las necesidades básicas de una obra de estas características. "Tenemos la básica. Hemos podido obtener una retroexcavadora, que nos ayuda a mover piedra, un andamio europeo, un remolque y herramientas de albañilería básica. Con eso nos arreglamos", apunta Renilla.
Del mismo modo, hay una clara intencionalidad en la utilización de la piedra natural que no responde únicamente a criterios estéticos.
"Queremos mantener la esencia del pueblo y el oficio tradicional, haciendo que este sea un punto de partida para futuras restauraciones y, a la vez, emplear personal que pueda formarse y aprender”, explica el profesor, que señala una “doble función” como característica nuclear del programa, la de “restaurar y recuperar el pueblo, mientras sirve como algo educativo y formativo".
A medida que avanzan las obras, el proyecto despierta el interés de los propios vecinos, algunos de los cuales han comenzado a colaborar aportando materiales procedentes de antiguas edificaciones. En el entorno de la calle de Los Rollos, otra brigada de alumnos trabaja en la extracción y selección de piedra en el terreno cedido por una paisana.
"Hay personas del pueblo que han valorado muy positivamente el proyecto y algunas tienen espacios de antiguas viviendas, prácticamente convertidos en escombreras, donde nos están dejando elegir piedra natural para que las reconstrucciones que hagamos sean todavía de lo más auténtico posible", subraya Renilla.
Al finalizar el programa, los ocho participantes obtendrán un certificado profesional en colocación de piedra natural de grado 2, una acreditación que ampliará sus oportunidades laborales y, si lo desean, también académicas.
"Sin ser lo mismo, el programa aspira a equipararse a una titulación de un grado medio de formación profesional. Los alumnos obtendrán un certificado y una preparación que les va a ayudar a poder integrarse tanto en la formación profesional reglada como en el mundo laboral, incluso a crear su propia empresa, si quisieran, puesto que ya tienen conocimientos previos", explica el docente.
Con una inversión superior a los 186.000 euros, 'El Charaíl' continuará desarrollándose hasta finales de noviembre. Además de la actuación principal en el entorno que da nombre al programa, el proyecto contempla distintas intervenciones en otros espacios del municipio. La iniciativa avanza, así, hacia la recuperación efectiva del patrimonio tradicional de Peralejos de Abajo a través de la formación y el empleo de nuevos profesionales.