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Albert Calderón, alcalde de Guadramiro: «somos 120 censados y en fiestas vienen 3.000 personas»
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ENTREVISTA AL FINAL DE LA LEGISLATURA

Albert Calderón, alcalde de Guadramiro: «somos 120 censados y en fiestas vienen 3.000 personas»

Lorena Arias
Publicado 07/07/2026 20:12

El regidor recalca su deseo de concluir todos los proyectos que ha iniciado, desde la reforma de un futuro espacio social hasta la apertura de un nuevo bar, que el pueblo lleva añorando desde hace ya seis años

Albert Calderón lleva tres años como alcalde de Guadramiro, más otros cuatro de concejal en anteriormente. En la víspera de las fiestas más esperadas de la localidad, la celebración de San Cristóbal, y en el ocaso de su primera legislatura, el regidor hace un balance de su tiempo al frente del Consistorio, sus logros, sus reflexiones, los proyectos que aún le quedan por rematar y, por supuesto, un breve pronóstico de lo que será el inminente festejo popular del 9 al 13 de julio. Aprovecha la ocasión, también, para dedicar algunas palabras a los vecinos de la localidad y manifestar sus meditaciones respecto a una posible reelección.

¿Nos hace un resumen de la actividad municipal de este último año?

“Pues han sido muchas cosas. Hace justo un mes, acabamos el asfaltado de varias calles centrales del pueblo, en torno a la Iglesia y la plaza, como parte de los planes provinciales que teníamos por ejecutar. Además, ha sido un año en el que ha llovido muchísimo y se estropean los caminos, así que ha habido que invertir mucho en la mejora de caminos y en el resto de servicios. Hay que destacar también que es un reto mantener constantes todo el año los servicios mínimos, que parece algo muy básico, pero hay que trabajar mucho para que todo funcione en un pueblo pequeño.

Luego, el tema de los albañiles está muy complicado, porque tienen todos una larga lista de espera. Hace poco compramos un solar a un precio casi simbólico, de parte de un vecino que colaboró para ensanchar una calle, y se adecentó el lugar, se ensanchó la calle y luego se pavimentó. Pero, además, en un trozo de ese solar queremos hacer un parque. Finalmente, se ha conseguido adjudicar a una empresa y estamos a la espera de que tenga disponibilidad para llevar a cabo la obra. Se va a llamar el Parque de la Alhóndiga, en referencia a un granero antiguo, y allí se pondrán bancos, jardineras, algo para los niños y una pequeña valla para que esté separado.

También, algo muy significativo de este año, es que se ha colocado a la entrada del pueblo un radar meteorológico de la AEMET. Es uno de los más modernos de España y ha costado 2,7 millones de euros. Ha entrado en funcionamiento el 1 de abril, luego de que se barajaran varias zonas de España para colocarlo, hasta que se vio que esta área estaba muy difusa con respecto a la predicción del tiempo, y se decidió que era la más adecuada. Es un beneficio para todos poder predecir y anteponerse a los fenómenos meteorológicos.

También se ha hecho un multiusos a la entrada del pueblo y hay que seguir adecentando cosas, hay que seguir invirtiendo. Queremos también reparar una de las fachadas del Ayuntamiento… En fin, se construyen cosas, pero luego hay que mantenerlas y eso cuesta dinero y tiempo, por eso insisto en la importancia de mantener los servicios básicos.

Pero, en definitiva, el proyecto más grande que hemos empezado hasta ahora tiene que ver con una casa muy antigua que hay aquí en la plaza, la cual hemos comprado en marzo de este año para reformar”.

¿Qué obras o proyectos prevé hasta el final de la legislatura?

“El de la casa es un proyecto muy a largo plazo que tendrá muchas opciones y que quiero llevar hasta el final. Lo primero que tenemos que hacer es arreglar todos los portales, porque estaban en riesgo de derrumbe y los antiguos propietarios no los querían arreglar. Queremos mantener la tipología, que es muy representativa de esta plaza por los soportales, aunque vamos a tener que tirarlo todo y hacerlo nuevo. Va a ser un esfuerzo económico muy grande, pero con planes provinciales de este año y una ayuda que también nos va a dar Diputación, además de algunos fondos propios, lo podremos hacer.

La casa va a tener un montón de posibilidades que todavía estamos barajando y estudiando con el Delegado Territorial y con Diputación, pero hay una primera idea. En la planta de arriba, queríamos hacer una especie de viviendas para alquiler y la de abajo se va a tomar como centro social, un espacio para jubilados o incluso un bar. Esa es la primera idea, pero luego podría salir una gran casa rural o viviendas en red o un centro de día. Hay que verlo todo. Ese es el gran proyecto que hemos considerado desde el Ayuntamiento para mantener la esencia de la plaza. En febrero o marzo del próximo año, queremos tener arreglado ya el soportal. De momento solo lo hemos apuntalado por seguridad, porque en fiestas viene mucha gente y así no hay peligro.

Otro tema que me preocupa es que seguimos sin bar, que es uno de los problemas generalizados que tenemos los pueblos. La idea es adecentar un local y que luego se pudiera alquilar como están haciendo en otros pueblos, a bajo coste, y esa casa antigua es una posibilidad.

Hubo bar, toda la vida ha habido más de un bar, pero el último se cerró en la pandemia y no se ha vuelto a abrir desde entonces. Es verdad que ahora en fiestas se ponen casetas y hay una asociación en el pueblo que hace un poco de bar, pero no tenemos uno como tal”.

¿Cómo se presentan las Fiestas de San Cristóbal este año?

“Las fiestas son siempre el evento más esperado. Vuelven todos los hijos del pueblo. Siendo una localidad pequeñita, nos viene muchísima gente. Somos 120 censados, pero el sábado a las verbenas te vienen 3.000 personas.

El cartel es un poco el mismo que el de cada año, porque encaja muy bien, y mantenemos más o menos la misma estructura en la programación, porque no te da pie a meter mucho más. De las cosas más novedosas destacaría la fiesta de disfraces que hacemos el sábado a las 19:00 horas, con charanga. Las pusimos hace 3 años y la gente lo ha acogido con un entusiasmo brutal. Se disfraza todo el pueblo, se implica todo el pueblo y es una forma de hacer unión y de divertirse.

También se procura tener un poco para todos los públicos. El domingo hay mucha oferta para los niños, tobogán de agua, hinchables, carretones. Pero también hay como una orquestita para los mayores y la pelota a mano, que es muy típica.

Hay que destacar que en las fiestas colabora mucha gente del pueblo y eso hay que agradecerlo. Es lo que permite que se desarrollen las fiestas porque, si no, sería imposible. Siempre hay quien está dispuesto a echar una mano y eso es un pueblo, al final, su gente. Por otro lado, está también la cofradía de San Cristóbal, que también se mueve todo el año”.

¿Cómo se gestionará la seguridad durante las fiestas?

“Este año la Diputación está impulsando el plan PREVIN, que ha dado ayudas a todos los pueblos para que se equipen contra los incendios. Nosotros ya lo tenemos y hemos comprado mangueras, batefuegos, lanzas de agua, etc. En este sentido, me gustaría invitar a que la gente se sensibilice más con respecto a la prevención de incendios en el propio pueblo, aunque ya nos hemos equipado y ojalá no lo tengamos que utilizar mucho, pero la sensibilización es importante.

En cuanto a seguridad entre la ciudadanía, en fiestas se suele avisar a la Guardia Civil para que se deje ver porque a veces hay vandalismo, pero también es verdad que los vecinos se implican un poco en la vigilancia, porque en un pueblo tan pequeño, lo cierto es que impone que te vengan 3.000 personas en un par de días. Así que se va gestionando de esa forma”.

Por hacer un resumen, ¿cómo definiría su primera legislatura como alcalde?

“Se pasa rápido y a la vez lento. Hay que tener mucha vocación para los problemas diarios y mucha diplomacia. Yo lo llevo mejor porque me nace. Mi padre ya fue alcalde y crecí viendo como él lo hacía.

Se me ha pasado rápido porque tienes tantos proyectos en mente que al final muchos no se pueden ejecutar. Pero a la vez se hace lento porque el día a día hay veces es pesado. Tienes que trabajar mucho y luego, encima, no es valorado. Ser alcalde no es gratificante porque no es valorado. Al contrario, estás siempre muy expuesto a las críticas y la gente ve más los errores que los aciertos.

Pero sigo con ganas de seguir trabajando en el pueblo en muchos proyectos, con ilusión y por la vocación”.

¿Considera presentarse a la reelección?

La pregunta del millón.

Todavía no lo sé con exactitud, pero yo creo que sí debería. Debería porque los pueblos necesitan gente joven con ilusión y yo, por lo menos, lo tengo de momento. Un alcalde de un pueblo pequeño tiene que estar dispuesto a todo. Si hay una avería, no te puedes poner exigente; si hace falta coger un pico y una pala, lo tienes que coger. Ser alcalde de un pueblo pequeño es ser uno más.

¿Qué si volveré a presentarme? Lo valoraré en el último momento.

Finalmente, ¿le gustaría decirle algo a los vecinos y a cuantos se acerquen estos días a Guadramiro?

Como cada año, las fiestas son el momento para olvidarse de todo y disfrutar. Son días de disfrutar del reencuentro, la unión y reivindicar nuestro pueblo. Es tan importante para los que están fuera como para los que estamos dentro.