Los vecinos despidieron las celebraciones compartiendo una comida de hermandad tras la misa en un ambiente de alegría y unión.
Tras la celebración de la misa, los vecinos se reunieron en la sala parroquial para poner el broche final a las fiestas con una comida de hermandad. El menú, elaborado por los propios vecinos, consistió en una paella acompañada de entremeses de embutidos, quesos y bebidas. Antes de comenzar la comida, el sacerdote Víctor Manuel Sevillano bendijo la mesa, manteniendo una tradición que se repite cada año.
Entre conversaciones, risas y un excelente ambiente de convivencia, vecinos de todas las edades compartieron la última jornada de unas fiestas en las que no han faltado la música, los juegos, las actividades para niños y adultos y, sobre todo, el espíritu de unión que caracteriza al barrio. Con este encuentro, los asistentes despidieron unas celebraciones que, una vez más, han servido para fortalecer los lazos vecinales y mantener vivas las tradiciones que dan identidad a San Andrés.