La localidad salmantina de Campillo de Azaba acoge un nuevo centro de interpretación dedicado a las históricas Tropas de Socorro de Cruz Roja. El espacio, impulsado por los coleccionistas José Manuel Santos Amador y Rafael García, reúne miles de piezas, uniformes y documentos desde 1860 hasta 1983.
La localidad de Campillo de Azaba ha abierto las puertas de un espacio único destinado a preservar la memoria histórica de los servicios de emergencias en España. Se trata de un centro de interpretación dedicado en exclusiva a las antiguas Tropas de Socorro de Cruz Roja, una unidad que desapareció oficialmente en el año 1983 pero cuyo legado revive ahora con fuerza.
Este proyecto expositivo es el resultado del esfuerzo y la constancia de dos apasionados coleccionistas, José Manuel Santos Amador y Rafael García. Ambos han logrado reunir miles de piezas históricas que recorren la evolución de la institución humanitaria a lo largo de más de un siglo de historia, concretamente desde 1860 hasta 1983.
La muestra, que se nutre de las colecciones privadas de ambos promotores al 50 %, ha encontrado su hogar definitivo en las antiguas escuelas de Campillo de Azaba. Tras intentar sin éxito ubicar el museo en Ciudad Rodrigo, el Ayuntamiento de la localidad cedió este inmueble tras aprobarlo en pleno, un espacio que destaca por estar completamente adaptado y contar con cinco baños.
El centro de interpretación recrea con gran fidelidad los emblemáticos puestos de socorro de carretera, de los cuales llegó a haber cerca de 10.000 instalaciones repartidas por toda la geografía española. En la entrada del espacio se exhiben las antiguas emisoras de radio y los teléfonos que se utilizaban para coordinar las emergencias.
Estos puestos históricos contaban con un botiquín básico diseñado para realizar las primeras asistencias de urgencia en carretera. Los voluntarios estaban preparados para efectuar una primera cura, escayolar miembros afectados o poner una inyección antes del traslado de los heridos a un centro hospitalario.
Asimismo, el museo recuerda la época en la que Cruz Roja ofrecía la posibilidad de realizar el servicio militar en sus filas, bajo la dependencia de la sanidad militar. Para ello, se muestran los diferentes uniformes reglamentarios de campamento, de paseo, de voluntario, así como las vestimentas especiales de gastador y de banda, equipadas con sus correspondientes cordones, galas y manguitos.
La muestra recorre la evolución de algunas de las unidades más representativas de Cruz Roja a través de sus uniformes y equipamiento que han formado parte de la institución. Entre ellas destaca la unidad femenina, cuyo uniforme fue diseñado por la reina Victoria Eugenia, "El uniforme este es diseño de la reina Victoria Eugenia", apunta Rafael García, quien destaca que ella fue la impulsora de todo este proceso y aparece vistiéndolo en numerosas fotografías de la época. Sus primeras voluntarias vestían medias y batas blancas, una indumentaria que con el paso del tiempo evolucionó hacia un estilo inspirado en el de las azafatas de la época. Estas damas auxiliares desempeñaron un papel fundamental en numerosas emergencias, como el accidente ferroviario de Madrid de 1972, donde prestaron apoyo a los familiares de las víctimas.
El espacio también dedica un rincón a la unidad de Juventud, donde los miembros más jóvenes vestían de forma sencilla con un jersey y un pantalón de pana o vaquero. Por su parte, se expone el equipamiento de unidades de alta especialización técnica:
El recorrido se completa con una amplia colección de insignias del tradicional Día de la Banderita y de Cruz Roja, chapas, medallas por donación —que continúan entregándose en la actualidad— y medallas de constancia concedidas a los voluntarios, entre ellas la de bronce que se otorgaba al cumplir quince años de servicio. La exposición conserva además las singulares insignias del Día de la Banderita fabricadas en papel entre 1940 y 1942 debido a la escasez de metal durante la posguerra española.
La historia de Cruz Roja en la comarca también tiene su espacio a través de una colección de fotografías históricas y diversos documentos que muestran la evolución de la institución en Ciudad Rodrigo y su entorno. Entre las figuras recordadas destaca el pediatra Ernesto Sánchez Villares, muy vinculado a la ciudad y cuyo nombre da hoy una de sus calles.
El recorrido por el centro de interpretación se completa con un valioso archivo fotográfico que testimonia la intervención de Cruz Roja en grandes catástrofes nacionales e internacionales. Entre las imágenes recuperadas por los coleccionistas se encuentran documentos gráficos de gran valor histórico:
"Normalmente, de catástrofes y cosas de esas, hay pocas fotos, porque nosotros no íbamos a sacar fotos, íbamos a trabajar", reflexiona Rafael García sobre el carácter puramente asistencial de su labor. Este centro de Campillo de Azaba, que funciona sin ánimo de lucro y se mantiene gracias a la venta de recuerdos, se consolida como un homenaje permanente al voluntariado y la solidaridad.
Para poder verlo hay que llamar al número 602463771