Ambas residentes festejaron sus 100 años rodeadas de sus familias, compañeros y el equipo de profesionales del centro, unas celebraciones que ponen de relieve la naturaleza de estas dos mujeres centenarias, pero también la dedicación y el cuidado diario del equipo de profesionales que vela por su bienestar
La residencia municipal de mayores La Llanada I, de Aldeadávila de la Ribera, se ha vestido de gala durante este mes de junio para conmemorar dos aniversarios muy especiales. Alcanzar el siglo de vida es un hito extraordinario que, en esta ocasión, se ha multiplicado por dos en apenas unas semanas, llenando de alegría a todo el centro geriátrico.
Tal como explica la directora de la residencia, Estela Gallego, "en el mes de junio hemos celebrado dos cumpleaños de 100 años en la residencia". Para festejar estas fechas tan señaladas, el centro ha organizado sendos homenajes en los que "a las dos les hemos regalado flores, han comido tarta y apagado las velas", compartiendo la celebración con el resto de usuarios y trabajadores.
Estos acontecimientos no solo demuestran la fortaleza y la naturaleza especial de las dos centenarias, sino que también ponen de manifiesto el excelente trabajo diario realizado por todo el personal de la residencia. Desde la dirección hasta el equipo de auxiliares, enfermeras y personal de servicios, el cuidado personalizado y el afecto constante resultan fundamentales para garantizar la calidad de vida y la longevidad de los mayores.

La primera de las homenajeadas en soplar las velas fue María Andrés Vicente, quien cumplió su centenario el pasado 6 de junio. Nacida en Aldeadávila de la Ribera, María ha dedicado toda su vida al cuidado de su hogar como ama de casa y a las duras tareas del campo, una trayectoria vital que refleja el carácter trabajador de las gentes de las Arribes.
María es una de las residentes más veteranas del centro, donde ingresó hace ya 16 años. Viuda tras el fallecimiento de su esposo Miguel, es madre de cuatro hijos: Pepi, Conchi, Miguel y María del Mar. A María le encanta estar acompañada por su familia, que la visita continuamente y que no faltó a la cita el día de su cumpleaños para trasladarle todo su cariño en una fecha tan señalada.

La segunda celebración ha tenido lugar este mismo martes, 30 de junio, día en el que Pilar Merayo Pacios ha alcanzado la cifra redonda de los 100 años. Nacida en Venezuela, Pilar es una mujer muy alegre a la que siempre le ha gustado coser y cocinar, aficiones que ha compartido con quienes la rodean a lo largo de su vida.
Pilar reside en La Llanada I desde el año 1999, por lo que acumula ya 26 años conviviendo con la gran familia que forma esta residencia municipal. Viuda de dos matrimonios, tiene dos hijos, María Concepción y José Francisco. Durante su día especial, Pilar ha recibido la visita constante de sus amistades y de los familiares de su segundo matrimonio con Saturio, quienes han querido acompañarla en este día tan significativo.
La consecución de estos dos centenarios evidencia la importancia de contar con un equipo profesional comprometido y cercano. El cuidado de personas de edad tan avanzada requiere no solo de conocimientos técnicos y sanitarios, sino de una profunda empatía y vocación de servicio, cualidades que definen el día a día en las residencias de Aldeadávila.
La directora, Estela Gallego, ha querido agradecer el esfuerzo de todas las trabajadoras del centro, cuyo desempeño diario hace posible que residentes como María y Pilar disfruten de una vejez activa, digna y feliz. Las muestras de afecto vividas durante estas celebraciones confirman que La Llanada I es, por encima de todo, un verdadero hogar para sus usuarios.